Apariencia y reacciones del recién nacido

Los recién nacidos presentan ciertas “rarezas” que a veces pueden alarmar a los padres, aunque son normales.

Conocer estas rarezas sobre la apariencia y las reacciones del bebé os ahorrará sustos innecesarios y os ayudará a disfrutar más de vuestro pequeño.

La forma de su cabeza es rara

Salvo en la cesárea, el bebé, para nacer, tiene que atravesar el canal vaginal, el hueco que queda entre los huesos de la pelvis materna. Los huesos de su cráneo aún no están fusionados y pueden amoldarse a esta estrechísima zona, por eso suele tener la cabeza deformada, aunque se corrige con el paso de los meses sin dejar secuelas. Otra consecuencia de este esfuerzo es que tenga la cara o los párpados hinchados en los primeros días.

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Tiene “caspa”

A algunos bebés les aparece en la cabeza la llamada “costra láctea”, unas escamas blanquecinas formadas por grasa y células muertas. Si a vuestro hijo le salen, no intentéis quitárselas en seco, porque podríais hacerle daño. La solución es untarle aceite de oliva y retirárselo unas horas después, con una esponja humedecida en agua tibia. También hay champús específicos para quitarla. De todos modos, en seis u ocho semanas dejará de formársele esta costra.

Tuerce un ojo

Si desvía un ojo no es porque sea estrábico, sino porque aún no tiene dominio de los músculos oculares. Además, muchos bebés parecen bizcos durante sus seis primeros meses, y es sólo una apariencia. Se debe a que tienen muy marcado el pliegue interno del ojo.

Tiene una mancha en la piel

Una de las manchas más comunes es la “marca de la cigüeña”: asalmonada y sin realce, sale en la nuca o en la frente. Carece de importancia y va palideciendo poco a poco hasta que, pasado el primer año, desaparece (a veces la marca de la nuca permanece, pero como se tapa con el pelo, no se aprecia). Otra marca habitual y benigna, que suele desaparecer hacia el primer año, es la mancha mongólica, que se localiza en la parte inferior de la espalda o en los hombros y es azulada o amoratada. Pese a su nombre, no tiene la menor importancia.

Su lengua es blanca

Es otro rasgo característico de los lactantes, que desaparece cuando se inician en una dieta más diversificada. Al tomar papillas y purés, las glándulas salivares incrementan su actividad y la lengua se vuelve sonrosada.

Sus pechitos están inflamados

Al final del embarazo circulan muchas hormonas maternas por el organismo del bebé. Éstas activan los receptores hormonales que el pequeño tiene localizados en el tejido mamario, lo que aumenta y enrojece sus tetitas y sus genitales. En dos o tres días se le normalizarán. También es posible que la prolactina, la hormona que estimula la secreción de leche en la madre, pase al bebé antes del parto, lo que a veces ocasiona la expulsión de unas gotitas de leche por los pezones del bebé, sea niño o niña.

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Tiene el vientre abultado

No es porque tenga gases ni porque esté desnutrido, sino por el reducido tamaño de su abdomen, en comparación con la cantidad de órganos que alberga. A medida que vaya creciendo, esta aparente hinchazón irá desapareciendo y vuestro pequeño adquirirá un aspecto más proporcionado y esbelto.

Le late la parte superior de la cabeza

Entre sus huesos cefálicos, que aún no están unidos, quedan unos espacios blanditos, llamados fontanelas. Es normal que la fontanela superior le lata, con el pulso cardiaco. No se le cerrará hasta los 12-18 meses, pero en cuanto el pelo le crezca, este latido dejará de ser apreciable.

Pega su cabeza al dosel del moisés

Lo hace porque siempre ha estado viviendo en el reducido espacio del útero materno y ahora, sentir los límites del lugar donde está tumbado le produce una agradable sensación de seguridad, que le ayuda a encontrarse cada vez más a gusto en su nuevo ambiente.

Llora sin lágrimas

Es algo normal durante los dos o tres primeros meses de vida, se debe a la inmadurez de los conductos lagrimales. Después del cuarto mes pasa a ser una anomalía que debe ser tratada por el pediatra.

Vomita un poco después de las tomas

Las regurgitaciones están a la orden del día durante los tres primeros meses (a veces, hasta los seis). Se producen por la inmadurez del aparato digestivo, pero al ser tan mínimas, no originan carencias nutricionales al bebé.

Estornuda, tiene hipo...

Estornuda sin estar constipado para despejar sus vías aéreas. Tiene hipo con frecuencia por la inmadurez de su diafragma (es el músculo que separa el abdomen de los pulmones). Y su respiración es más agitada que la vuestra porque es más superficial. Todo es normal.

Se sobresalta sin motivo

De vez en cuando vuestro bebé hará aspavientos con los brazos y las piernas, como si se asustara. Es porque aún conserva reflejos involuntarios de la etapa fetal y porque todavía no se ha completado la maduración de sus nervios, por lo que no controla los movimientos de sus músculos. Si se sobresalta cuando duerme, lo único que le ocurre es que está soñando. En tres meses adquirirá mayor control muscular y dejará de tener estas reacciones.

Suda o tirita enseguida

Se debe a que su sistema de termorregulación aún está inmaduro. A medida que vayan pasando los meses vuestro pequeño será menos vulnerable al frío y al calor.

Ha sangrado por la vagina

Hay recién nacidas que, debido a las hormonas maternas que aún circulan por su cuerpo, experimentan una ligera pérdida de sangre por la vagina al poco de nacer. No hay por qué asustarse.

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