Bebés con pelitos por el cuerpo

No os preocupéis si vuestro pequeño ha nacido con unos pelitos oscuros en la espalda y en los hombros. Esta pelusilla protectora le recubría el cuerpo cuando vivía en el útero y todavía conserva algunos restos.

Desde el quinto al noveno mes de embarazo, el feto tiene el cuerpo recubierto por una capa de vello muy suave, llamada lanugo, que además de mantenerle a salvo de posibles infecciones, le ayuda a conservar el calor.

Las partes de las que más tarda en desprenderse son la espalda, los hombros y la cabeza. Por eso hay niños que al nacer, sobre todo si lo hacen antes de tiempo, todavía tienen restos de lanugo en estas zonas.

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Ya no los necesita

Si vuestro hijo aún no ha perdido estos pelitos, no os alarméis ni intentéis quitárselos frotándole con la esponja cuando le bañéis: el lanugo no es un indicio de que tenga algo raro y se le irá cayendo en los próximos días o semanas, porque ya no tiene ninguna función. Ahora sois vosotros los que al alimentar adecuadamente a vuestro pequeño, mantenerle limpio y aseado y darle vitaminas, le protegéis de posibles infecciones y enfermedades, y también sois vosotros los que al vestirle adecuadamente evitáis que se quede frío.

Otra cosa que puede ocurrir es que vuestro hijo nazca con abundante pelo en la cabeza y que luego se quede calvete o con un pelo mucho más pobre y escaso. No debéis interpretar esta caída como que está enfermo o que le falta alguna vitamina, porque no es así. Lo que le ocurre es que está perdiendo el lanugo que tenía en la cabeza, que en realidad es un pelo falso, para comenzar a echar el verdadero cabello.

También es natural que a los recién nacidos les salgan calvitas en la parte superior de la nuca. Esto no se debe a un problema de piel, sino a que el lanugo es muy finito y el roce constante con el colchón de la cuna o con el cochecito acelera su caída en esa zona.

Tanto el pelo escaso como las calvitas y la calvicie total de los pequeños se resuelven espontáneamente en unos meses, y todos los bebés acaban teniendo la cabeza cubierta por un pelo muy brillante (el brillo se pierde con la edad).

Algunos padres rapan al cero a sus bebés pensando que así el pelo les saldrá más fuerte. Podéis hacerlo si queréis (para evitar riesgos, utilizad unas tijeras pequeñas y con la punta redondeada o una maquinilla especial para rapar a los bebés), y así evitaréis que sude, le disimularéis las calvitas y el pelo le saldrá más uniforme. Lo que no conseguiréis es que le salga más ni tampoco más fuerte. La naturaleza de su pelo es una cuestión genética que no se puede cambiar, y que depende de dos factores: de la fortaleza de las raíces de su cabello y de la cantidad de pelo que tengáis vosotros.

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Las cejas y las pestañas

Otra duda que puede surgiros respecto a este tema es por qué los bebés pierden el pelo de la cabeza y de la espalda y los hombros, pero no el de las cejas y las pestañas. La respuesta es muy sencilla.

Estamos hablando de dos tipos de vello: el lanugo, que como ya hemos comentado es un falso cabello muy débil y fino, que se cae enseguida, y el pelo de las cejas y pestañas, llamado pelo terminal, que al ser más largo, fuerte y grueso, no se pierde. Además, éste, al contrario que el lanugo, sigue siendo muy útil tras el nacimiento, porque protege los ojos del niño de la acción del viento, del polvo...

Y una última advertencia: no os asustéis si a vuestro hijo alguna vez le sale vello en el cuerpo después de haberle estado medicando. Este efecto secundario de algunos tratamientos farmacológicos (llamado hipertricosis) no tiene importancia y desaparece enseguida.

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