Pruebas que puedes hacer en casa

Los dos primeros años de vida son vitales para detectar problemas de audición. 

Si observas alguno de los siguientes comportamientos en tu hijo, coméntalo con el pediatra:

Recién nacido

  • Al dar una palmada fuerte cerca de su cara, el bebé no parpadea.
  • No llora, ni se sobresalta, ni se despierta ante un sonido brusco y repentino (por ejemplo, un portazo).
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    2–6 meses

    • Tu voz no le calma cuando llora.
    • No sigue con la vista un objeto sonoro, ni lo hace sonar en su mano.
    • Cuando alguien le habla, no dirige la cabeza hacia la persona.
    • Al emitir sonidos detrás de sus orejas no gira la cabeza.
    • Cuando entras bruscamente en su habitación a oscuras, estando él despierto, no levanta la cabeza.

      7–12 meses

      • No emite (o deja de emitir) gorgeos.
      • No vocaliza para llamar la atención, aunque golpea objetos cuya vibración asocia con tu presencia.
      • No imita sonidos que tú le haces.
      • No se gira al decir su nombre.
      • No une sílabas: “pa-pa”.
      • No entiende un “adiós”, ni un “dame”, si no van con el gesto.

        12–18 meses

        • No lleva a cabo órdenes sencillas (ven, dame) si no van con gestos.
        • No localiza la fuente del sonido.
        • Si le nombras personas familiares u objetos conocidos, no los señala.
        • No se asusta ni se tapa los oídos ante un ruido intenso (moto, taladro).

          18–24 meses

          • Sólo emite monosílabos.
          • No hace frases de dos palabras.
          • No atiende si le cuentas un cuento.
          • No entiende lo que le dicen, salvo si mira al rostro del que habla.
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