Con babero todo el día

Con babero todo el día

A partir de los 4 ó 5 meses notarás que tu bebé deja de tener la boca tan seca como cuando era un recién nacido y empieza a segregar más saliva. Esto le ocurre porque sus glándulas salivares comienzan a funcionar más deprisa y porque él, al notarse la encía inflamada por la inminente erupción dentaria, se la toca a menudo con la lengua y esto le hace acumular más cantidad de saliva en la boca.

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Esta mayor salivación resulta muy beneficiosa para él, porque le ayuda a digerir los nuevos alimentos que van a ir formando parte de su dieta habitual y porque la saliva actúa como una barrera contra los microorganismos que intentan colonizar en la boca. Y, dado que ahora lo chupará y lo morderá todo (por lo incómodo que se siente y porque la boca es su principal vía de exploración), es una protección que le vendrá muy bien.

Lo malo es que aún no sabe tragar la saliva tan rápidamente como la produce su boca y para no atragantarse la expulsa en forma de baba. Y esto puede acarrearle algunos problemas, como irritaciones en la barbilla y en el cuello y más propensión a los constipados, pues se empapará la ropa.

Para prevenirlos, hasta que la producción de saliva se vaya regulando y él aprenda a tragarla más deprisa (lo hará cuando tenga alrededor de 8 meses), es muy efectivo poner a tu hijo un babero con el forro de plástico, para que la saliva no le cale, e ir cambiándoselo por uno seco a lo largo del día, cada vez que lo empape (quítaselo para dormir). Esto te permitirá limpiarle más cómodamente y evitará que se le humedezca la pechera y que coja frío.

También son buenas ideas que le pases una gasita seca por el cuello de vez en cuando, para quitar la humedad y para prevenir la aparición de hongos, y que coloques una toallita de algodón encima de la sábana bajera de su cuna, para que absorba las babas y así no se le irrite la carita.

Si aun tomando estas precauciones, a tu pequeño se le escuecen la barbilla, el cuello y las mejillas, procura mantenerle estas zonas lo más secas posible y aplícale la pomada antiescoceduras que te recomiende el pediatra, específica para curar las irritaciones causadas por el babeo continuo.

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