¡Ya tiene dientes!

Para que a tu pequeño le resulte más llevadera la erupción dental y sus dientes de leche gocen de una salud y un aspecto estupendos, ponte manos a la obra desde hoy. Te decimos cómo.

La salida del primer diente es celebrada por toda la familia con una enorme alegría. Y no es para menos, ya que indica que el bebé se está haciendo mayor y se está preparando para poder comer alimentos sólidos, que le ayudarán a crecer muy bien.

Aunque no hay una edad determinada para el inicio del brote de los dientes, lo habitual es que el primer piquito aparezca pasados los 5 meses y antes de los 8 (una variación de seis meses por delante o por detrás se considera normal).

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También se sabe que las niñas suelen echar los dientes un poco antes que los niños y que a los bebés prematuros y a los niños que tienen síndrome de Down les salen algo más tarde que a los demás, aunque el cambio de los provisionales por los definitivos suele producirse a la edad normal (entre los 6 y los 7 años).

En cualquier caso, no es algo que dependa de las reservas de calcio, sino de la herencia genética: si tu pareja o tú tardasteis en echar los dientes, es seguro que a vuestro pequeño también tardarán en salirle.

¿En qué orden suelen aparecer?

Curiosamente, aunque cada niño tiene un ritmo de desarrollo distinto, todos suelen echar los dientes en el mismo orden y una vez que les sale el primero, el resto lo hace de forma acelerada: entre los 5 y los 15 meses aparecen los ocho incisivos; entre los 12 y los 15 meses brotan los cuatro premolares; entre los 18 y los 24 meses despuntan los cuatro caninos y entre los 24 y los 36 meses, los segundos premolares (dos en la mandíbula superior y dos en la inferior).

En total, 20 blanquísimos dientes de leche que harán que tu pequeño luzca una preciosa sonrisa (se llaman así por su blancura, no porque sean abundantes en calcio). Sin embargo, hasta que los eche todos, puede que derrame más de una lágrima. Y es que aunque a algunos niños el brote dentario no les causa trastornos, a otros sí les produce molestias temporales, como dolor de encías y mayor babeo.

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