Se chupa el dedo

Desde antes de nacer los bebés se chupan el dedo, ¡hasta el punto de que alguno nace con callo! Y es que el fuerte instinto de chupar de tu hijo es garantía de supervivencia, ya que le permite alimentarse desde que nace.

Además de servirle de ensayo para desarrollar el instinto de succión, que le permite alimentarse, chuparse el dedo tiene otros dos cometidos muy importantes: incita al bebé a explorar los objetos con la boca, su órgano más sensible para el tacto, y le proporciona momentos de relajación, consuelo y placer, tan necesarios cuando uno se está acostumbrando a tantas novedades y cuando experimenta sensaciones que no siempre son agradables.

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El afán por succionar, fuera de la alimentación, es una necesidad que en mayor o menor medida todos los bebés tienen que satisfacer. Que lo hagan chupándose el dedo o con el chupete depende en parte del niño y en parte de sus padres.

Del puño al dedo pulgar

Empecemos diciendo que no hay nada malo en que tu hijo, en sus primeros meses, se chupe las manos o los dedos. Es un impulso natural en todos los bebés y tiene sus motivos: así te indica que quiere comer, que se está relajando...

Antes de intervenir, atiende a sus razones:

  • Hambre. En su primer mes tu hijo tendrá los puños casi siempre cerrados. Se chupará los nudillos o el dorso de la mano y a menudo será porque tiene hambre.
  • Exploración. El recién nacido succiona por reflejo cuando algo suave roza su boca, como su mano, pero a los 2 o 3 meses este acto es distinto: empieza a descubrir sus manos, el comienzo de descubrirse a sí mismo, y a coordinar para llevárselas a la boca. Ya no es un reflejo, tiene interés por ellas y las explora (¡y los pies!) con la boca.
  • Placer. Los bebés descubren pronto el placer que proporciona chupar. Y cuando lo hacen es porque lo necesitan. El hecho de que al fin se decanten por el dedo pulgar de la mano es sólo cuestión de comodidad.

    Así le ayuda

    Es positivo que el bebé chupe para tranquilizarse en vez de llorar, pues así aprende que no todas sus necesidades requieren de mamá para ser satisfechas. Además, la succión…

    • Le alivia. En situaciones de dolor, enfermedad o malestar, actúa como un suave analgésico.
    • Le entretiene. Durante meses este será uno de sus pasatiempos favoritos.
    • Le relaja. Como descubrió antes de nacer, chupar es un buen tranquilizante y le ayuda a conciliar el sueño.
    • Le da seguridad. El dedo en la boca le evoca el pezón de mamá o a la tetina del bibe cuando ella le daba las tomas. Así se siente más seguro para afrontar las novedades.
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