Dermatitis Atópica

Es una enfermedad que padecen el 20% de los niños, que resulta molestísima y que es recurrente: presenta épocas de mejoría y brotes en los que empeora. Un 75% de los afectados la superan en la pubertad. No existe un tratamiento que asegure su curación, pero con higiene y cuidados las molestias pueden llegar a desaparecer.

Cómo identificarla


“La característica principal es un picor insoportable y una piel roja, irritada, que exuda y que presenta escamas y pequeñas costras”, cuenta el doctor Antonio Torrelo, jefe de Dermatología del Hospital Niño Jesús de Madrid.

Estas lesiones provocan el rascado del niño, que se origina más heridas y empeora las ya existentes.

Su origen es desconocido, aunque existe una predisposición hereditaria. Se barajan dos teorías no excluyentes: por una parte se relaciona con un fallo del sistema inmunológico, y por otra, con un defecto en la barrera de la piel que permite la entrada de sustancias del exterior que pueden alterarla, como los jabones agresivos.

Fases de la enfermedad

  • Época de lactante. El brote empieza entre los 3 y los 5 meses y el eccema aparece en las mejillas. Se nota una zona muy enrojecida (salvo alrededor de los ojos, la boca y la nariz), que se cubre de ampollas y dan lugar a costras. También surge en las orejas, el cuero cabelludo, el tronco y el dorso de manos y pies. Sin embargo, rara vez se ve en la zona del pañal.
  • Fase infantil. Si la enfermedad persiste a los 2 años, las lesiones pasan a manifestarse en codos y corvas, aunque también lo hacen en las muñecas y en la cabeza. En la mayoría de los casos la dermatitis de la piel atópica desaparece con esta fase, antes de la adolescencia.

    ¿Se puede prevenir?

    “No se puede prevenir y hay un 10% de posibilidades de que dure toda la vida, aunque con tratamiento médico y medidas higiénicas adecuadas, en la adolescencia suele mejorar e incluso desaparecer. Antes se pensaba que prescindiendo de ciertos alimentos o incluyendo algunos en la dieta de la embarazada se podía evitar, pero no se ha encontrado ninguna evidencia. Sólo hay una cosa que se puede hacer: cuando está en pleno brote hay que seguir el tratamiento médico y cuando ya ha pasado, hay que hidratar con cremas”, señala el Dr. Torrelo.

    En los casos graves de dermatitis atópica, los corticoides son el único tratamiento posible. “No hay otra alternativa. Hay que usarlos con cuidado, pero si se emplean bien y en las dosis adecuadas, logran controlar la dermatitis”, indica el Dr. Torrelo. También se pueden combinar con inmunomoduladores tópicos (bajo control del dermatólogo, ya que no se recomiendan antes de los 2 años).

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