Una piel de cuidado

Un ritual de higiene diaria que ponga especial atención al área del pañal, el uso de productos emolientes y la observación son las claves para prevenir y aliviar los problemas cutáneos del bebé.

Cuando alguien tiene la piel sin imperfecciones decimos que parece la de un bebé. Pero la piel de los más pequeños no siempre es tan perfecta.

Es mucho más fina que la del adulto, más vulnerable (su pH es neutro, casi no produce sudor y tiene poco vello) y su capa superficial, la barrera protectora, está aún por desarrollar.

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Todo ello hace que sea más proclive a sufrir alteraciones. Muchas de ellas carecen de importancia, como el eritema tóxico; pero otras, como la dermatitis atópica, sí requieren tratamiento médico.

Dermatitis seborreica

“Suele ser un problema transitorio de los primeros meses del lactante y no ocasiona picor ni molestia. En la cabeza se manifiesta como costra láctea y en la cara y en el tronco, en forma de granitos rojos o pústulas”, explica Eulàlia Baselga, dermatóloga pediátrica del Institut Universitari Dexeus de Barcelona.

La costra láctea suele aparecer en la primera o segunda semana de vida. Es una placa descamativa (puede ocupar todo el cuero cabelludo) con escamas grasientas y amarillentas. Casi siempre es un mero problema estético que desaparece con cuidados adecuados.

Pocas complicaciones
“A veces la dermatitis seborreica que afecta a la piel de detrás de las orejas puede sobreinfectarse por bacterias y supurar. En este caso puede precisar antibióticos. Salvo esto, no da problemas y se trata con jabones específicos y cremas”, dice la doctora Baselga.

Buenos aliados: aceite y champú
Para combatirla consulta siempre con el pediatra, pero un consejo casero que facilita el desprendimiento de las escamas y que recomiendan desde la Asociación Española de Pediatría, siempre que se trate de un caso leve y sin complicaciones, es aplicar antes del baño aceite (mejor, mineral) en la zona y mantenerlo durante 10-15 minutos.

Después se lava con un champú neutro para bebés y a continuación, con cuidado, se peina el cabello con un peine especial para niños, intentando levantar (sin forzar ni usar nunca las uñas) las costritas.

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