Una carrera hacia la vida

EL DÍA A DÍA EN EL HOSPITAL

Para los padres de un bebé prematuro, una vez que pasa el primer susto y el niño se estabiliza, comienza una nueva etapa en la que tienen que acostumbrarse al día a día en el hospital.Y a las idas y venidas casa-hospital-trabajo y viceversa.

La rutina hospitalaria empieza a las ocho de la mañana. A esa hora las enfermeras bañan a los bebés. A continuación se les da de comer. Si está la madre, es ella la que se encarga de hacerlo. Esta acción se
repite cada tres horas.

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Según la normativa de cada centro, los padres tienen acceso a la unidad a cualquier hora del día o de la noche, o han de limitarse a las normas de visita: estar junto al pequeño cada tres horas y durante unos 15 minutos. Las madres permanecen hasta que termine la toma.

El resto de familiares sólo podrá ver al niño a través de las ventanas respetando los horarios establecidos. A lo largo del día las enfermeras se encargarán de dispensar la medicación y cuidados que cada niño requiera.

VOLVER A CASA SIN EL BEBÉ

Marta explica lo dura que resulta la vuelta a casa sin el niño: “Los primeros días no dejaba de llorar. Sabía que él se quedaba en las mejores manos, pero no poder tenerlo contigo es muy doloroso. Y más cuando tienes que reincorporarte al trabajo. La dinámica casa-hospital-trabajo es muy estresante.

En España no se contempla lo especial de estos casos, el permiso de maternidad empieza cuando nace el bebé, y cuando por fin te lo puedes llevar a casa, tienes que empezar a trabajar de nuevo y no puedes dedicarle el tiempo que realmente necesita”.

Al final Marta ha tenido que pedir la baja laboral por estrés.Y, por desgracia, su situación es muy habitual. Elena, de la Clínica Belén, comenta: “Estar en casa sin el niño teniendo todo preparado para él es algo que llevan muy mal. Están muy angustiadas y no nos creen cuando les decimos que terminarán por “acostumbrarse” a esta rutina, al hospital... Poco a poco van comprobando que es así y se amoldan a la situación”.

Y A PAPÁ Y MAMÁ ¿QUIÉN LES AYUDA?

La primera reacción de los padres suele ser de miedo, incluso de pánico ante lo que se les viene encima. Estas sensaciones se acrecientan cuando la prematuridad es inesperada. No saber lo que va a pasar y vivir una realidad tan diferente a la que habían imaginado aumenta su angustia.

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Entre las madres de niños prematuros es habitual la depresión postparto; muchas se culpabilizan de lo ocurrido y les cuesta aceptar que no son responsables de lo que sucede. En los casos más extremos es necesaria ayuda psicológica específica.

En todas las situaciones el apoyo de los profesionales es fundamental para ayudarles a superar el bache: “El primer momento es muy malo, pero según pasa el tiempo se dan cuenta de que el niño mejora y van sintiéndose mejor,más seguros”, comenta Elena.

¡POR FIN LE VAN A DAR EL ALTA!

La llegada inminente de este momento tan anhelado trae nuevas angustias y miedos a los padres. La duda de si lo “harán bien” ellos solos en casa genera un vértigo comprensible que, una vez más, se ve mitigado por el animoso espíritu de médicos y enfermeras.

Lola, en Neonatología del Gregorio Marañón desde hace 27 años, explica: “A medida que se acerca el momento del alta, implicamos más a los padres para que se acostumbren a bañarle, cambiarle..., como si el niño ya estuviese en casa, de forma que el paso de uno a otro contexto sea lo más natural posible”.

Hoy por hoy, gracias al buen hacer profesional y al progreso médico, la gran mayoría de estos niños salen adelante y pueden llevar una vida normal. No obstante, estarán sujetos a controles y algunos a tratamientos específicos durante su infancia. En ello se vuelcan los profesionales dedicados a esta delicada especialidad médica.

Marta y Edwin lo tienen muy claro: para ellos, Matheo es el milagro que estos hombres y mujeres han hecho posible, y eso precisamente es lo que significa el nombre que han elegido para su hijo: Matheo,milagro de Dios.

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