Cosas de tu bebé que no esperabas antes de que naciera

¿Te sientes perdida, sobrepasada, algo desconectada de ese bebé que es tu hijo? Tranquila, todas las madres pasan por lo mismo. Establecer tu vínculo con él, conocerlo y saber cuidarlo exigen su tiempo. No te dejes llevar por los nervios y escucha a tu instinto, ¡no falla!

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Getty Images

Es psicológica y prácticamente imposible prepararse para la increíble cantidad de cambios a los que te enfrentarás cuando tengas a tu bebé en brazos. Si ya tienes otros hijos, puedes hacerte una idea, pero has de saber que cada bebé es distinto, así que esa experiencia previa solo te servirá para no entrar en modo pánico tan a menudo... Además, la situación que vives actualmente –descontrol hormonal, falta de sueño, enfrentarte a una tarea nueva– no te ayudará a sacar tu espíritu más positivo. Si quieres sobrevivir al primer mes con más tranquilidad, aquí tienes estos 9 consejos de experto para comprender a tu hijo más rápidamente e ir subsistiendo.

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1. Le quieres... aunque no lo notes

Y tenerlo claro es vital para que no te sientas mal contigo misma. “Pasé dos meses cuidando, alimentando, cambiando a mi bebé como una autómata... y pensando que, por mucho que hubiera salido de mí, realmente no sabía si le quería, no experimentaba sentimientos... hasta que a los dos meses tuve que llevarle a urgencias con 40 grados de fiebre. Ahí me quedó claro que amaba a mi hijo por encima de todas las cosas”, cuenta Carmen, una lectora.

“Es importantísimo el tipo de parto que hayas tenido, que influye en la relación con tu hijo en los primeros momentos –si el parto ha sido difícil, también te costará más establecer un vínculo–. Además, sufrirás una serie de cambios hormonales tras el parto que generarán sentimientos contradictorios, que pueden resultar difíciles de manejar (miedo, alegría, tristeza...)”, explica la psicóloga especializada en familia María Gómez.

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2. Darle el pecho puede no ser tan bonito... ¡y duele!

Seguramente te han contado que amamantar a tu hijo desde el nacimiento es un vínculo único, perfecto... lo que no te han dicho es que hasta que tus pezones se acostumbren muchas veces hasta duele.

“A la mayoría de las mujeres, alguna vez, les molesta al inicio de la lactancia”, señala la matrona Lucía Martínez. Si te salen grietas, en la farmacia encontrarás productos compatibles con la lactancia que te ayudarán a curarlas rápidamente. Y ten en cuenta que la mayoría de las veces salen por una mala posición del bebé al pecho. ¿Lo más rápido y lo más efectivo? Consultar con una experta en lactancia materna –puedes buscar a alguna médica certificada, hablarlo con tu matrona o, lo más fácil y barato, acudir a un grupo de madres prolactancia: te asesorarán gratis y encontrarás un apoyo y una experiencia inestimable–.

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3. ¿Por qué llora taaaannnnto?

Los bebés no hablan, ni tienen gestos para expresarse, su manera de decirnos algo es mediante el llanto. Lloran cuando tienen hambre, si están incómodos por el pis o la caca, si les duele algo o, simplemente, cuando están aburridos o quieren estar contigo. Sí, muchas veces lo único que necesitan son bracitos.

¿Por qué? Han pasado toda su vida dentro de ti, acompañados por el latido de tu corazón, y empezar a tener conciencia de que son un ser individual, despegado de ti, les produce miedo, estrés e inseguridad. Hay peques perfectamente sanos y absolutamente normales que, en cuanto dejan los brazos de su madre y son colocados en el cochecito, en la hamaca o en la cuna, empiezan a berrear. La solución para eso es tener paciencia e ir buscando esa independencia poco a poco: empieza dejándolo en la cuna, pero quedándote a su lado, tocándolo... el objetivo es que se encuentre a gusto también separado de ti. Otra de las grandes razones de los llantos en recién nacidos son los cólicos –reflujo y dolor de tripa, por lo inmaduro de su sistema digestivo–; en este caso, sus llantos son más persistentes porque tu bebé está molesto. Consulta con el pediatra y encontrad juntos qué dieta, masajes o rutinas le hacen sentirse mejor.

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4. Te roba muchísimo tiempo (tranquila, no es que te organices mal)

No es una leyenda urbana: con un recién nacido en casa te levantarás a las 6 de la mañana y llegarán las 12 sin que hayas tenido tiempo ni siquiera de ducharte... “No te sientas mal, les pasa a todas las madres. Hay que reestructurar la organización familiar y la dinámica dentro de la casa. Hay que darse tiempo a una misma y dejarse ayudar por los que nos rodean. Cada una tenemos y necesitamos nuestro tiempo para adaptarnos al nuevo día a día”, señala la psicóloga María Gómez. Además, todo lo harás más despacio por tres razones: inseguridad –es la primera vez que tienes que lidiar con tu niño–, puerperio –acabas de salir de un desgaste físico enorme, el embarazo y el parto; lo suyo sería que estuvieses reposando, no ocupándote de un bebé– y puro cansancio que te hace ser más lenta y ser menos operativa. ¡Déjate ayudar!

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5. Solo quiere estar contigo

¡Es normal! Piénsalo: lleva nueve meses dentro de ti, reconoce tu voz, tu respiración, tu olor, la temperatura de tu piel...

Ahí es donde se siente seguro y es normal que, cuando tú no estés, llore, porque le falta su hábitat conocido. Al principio pesa, pero poco a poco tu bebé irá reconociendo y aceptando mejor a tu pareja, a otros hijos si los tienes, a las voces que
ha oído durante el embarazo y ahora escucha más a menudo –abuelos, cuidadores...– y de forma natural irá adquiriendo más independencia.

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6. ¿Cuánto tiempo va a estar despertándome por la noche?

Depende de cada bebé, de lo efectivo que sea comiendo, de las necesidades de contacto que tenga... Los bebés que están a pecho se despiertan más –por eso muchas mamis deciden practicar colecho; es decir, dormir con el niño para amamantarlo sin tener que levantarse de la cama–. En cualquier caso, es prioritario que si no descansas mucho por la noche, aproveches una o dos siestas del bebé para dormir tú también. En estos primeros meses se puede prescindir de muchas cosas, pero de descansar bien jamás.

ADEMÁS... Colecho con el bebé ¿sí o no?

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7. Te sientes torpe cambiándole el pañal, bañándole o cortándole las uñas...

Si no consigues realizar estas tareas sin que tu hijo llore, no creas que es por tu inexperiencia, ¡es que al quitarle la ropa siente frío, o se siente desprotegido! El mejor truco es calentar todo lo posible la zona en la que lo desvistes, y también funciona cantarle al niño mientras le cambias, o si le estás bañando: oír tu voz le calmará. Pero si lo que te aterra, inmoviliza y preocupa es el baño, hay un truco perfecto para mamás sin práctica: poner una toalla gruesa cubriendo el fondo de la bañera. Así tu mano apoyará sobre esa superficie y no tendrás sensación de que el bebé se te resbala. Y fundamental: deja todo lo necesario a mano, para que no sea un caos. Respecto a las uñas, “muchas mamás aprovechan cuando el bebé está profundamente dormido para cortarlas, es más fácil para él y para ti”, recomienda el enfermero Armando Bastida.

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8. Te da miedo salir con él... o nunca encuentras el momento

Los primeros días te dará la sensación de que llevarle al parque es como organizar una expedición al Polo Norte, por todos los utensilios que tienes que preparar. Para facilitarte el trabajo, ten la bolsa del bebé y el carro siempre listos, para salir corriendo en cuando veas el hueco –el aire libre os sentará bien a los dos–. Hay niños que no paran de llorar en el carro; para ellos están pensados las mochilas o pareos de porteo –en ese caso, lleva sus cosas a la espalda, en una mochila de bebé–. Y no creas que si al final se te echa la hora encima no merece la pena: 20 minutos de paseo al aire libre serán vuestro mejor tónico.

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9. Te está distanciando de su papá

Con la llegada del bebé cambian las prioridades, lo que afecta a la relación de pareja.

El recién nacido debe ser atendido en todo momento, y sus necesidades dominan por completo. Encontrar tiempo para vosotros es difícil, y cuando lo tenéis estáis tan cansados que solo os apetece dormir. A eso hay que añadir que, durante las primeras semanas, tu vínculo con el bebé es tan fuerte que el padre suele sentirse excluido. “Tras el nacimiento de un hijo la relación afectivo-sexual va pasando por fases que hay que ir adaptando a los nuevos cambios. Una comunicación asertiva y respetuosa hace que el vínculo se fortalezca a pesar de los cambios”, advierte la psicóloga.

ADEMÁS... Cómo seguir siendo pareja tras la llegada del bebé

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