Primeros cuidados básicos de tu bebé

Los niños vienen sin manual de instrucciones y al principio es normal que todo pueda agobiarte y preocuparte. ¿Un primer consejo? ¡Tómatelo con calma!

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D.R.
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El culito, limpio y seco

En sus primeros meses de vida, lo frecuente es cambiar el pañal en cada toma, tras cada deposición y siempre que lo encuentres húmedo. Debes escoger los pañales más absorbentes y suaves, para evitar irritaciones.

Cuando se los quites, limpia bien la zona; para ello, lo mejor es elegir una esponja natural y agua templada o, en su defecto, unas toallitas humedecidas específicas para bebés. ¡Nada de jabones que puedan irritarle! Limpia el área genital siempre de delante hacia atrás, teniendo cuidado con los pliegues. Sécale bien la zona, sin presionar ni frotar, y si fuera necesario, aplícale una cremita para prevenir la dermatitis del pañal. ¡Y no pierdas de vista a tu bebe, pues puede moverse y caerse de forma accidental! Aprovecha este momento íntimo para jugar con él y darle muchos mimitos.

El cordón umbilical, vigilado

¿Cómo se lo curo? ¿Le dolerá? No te agobies porque es muy sencillo. Cada vez que le bañes límpiale de la base del cordón hacia la pinza muy suavemente. Seca con una gasa y déjalo un rato al aire antes de ponerle el pañal y vestirle. No es necesario dejar la gasa puesta. Eso sí, si durante el día observas que se ensucia, vuelve a limpiarlo.

Es muy importante que vigiles signos de enrojecimiento, secreción, mal olor... Si aparecen, acude rápido a tu pediatra.

Las uñas, cortadas y aseadas

Las uñas de los bebés son especialmente frágiles y quebradizas pero, aun así, ¡hay que cortárselas! Procura que en la habitación donde vayas a hacerlo haya suficiente luz y que el bebé esté tranquilo; por eso puedes aprovechar cuando esté dormido o después del baño, que sus uñas están más blanditas y, además, él está más relajado.

Lo más importante: usar unas tijeras con punta redondeada. Córtaselas en línea recta y nunca a ras de la carne para no hacerle daño. ¡Ánimo, que no te dé miedo!

¿Qué es la costra láctea?

Su pelo no necesita un cuidado especial. Después de asearle con una esponja humedecida, desenreda su pelito con un cepillo de cerdas suaves, le encantará.

Si observas que a tu bebé le han salido unas costras de aspecto blanquecino o amarillento en el cuero cabelludo, frente, cejas, o incluso en la cara, tranquila, es la famosa costra láctea. Se trata de una dermatitis seborreica del lactante que suele ocurrir por una sobrestimulación de las glándulas sebáceas. ¡No te preocupes, no pica!

Aprovecha el baño y lávale la zona con un jabón neutro; pide consejo a tu pediatra y nunca trates de arrancársela, ¡se cae sola!

¿Le doy el chupete?

Durante el primer año es normal su uso y dependencia (cubre sus necesidades de succión, le ayuda a calmar sus molestias en la dentición, le obliga a respirar por la nariz...).

Recuerda que antes del primer uso debes esterilizarlo y, como además lo utilizan mucho, conviene renovarlo cada tres meses o si presenta algún deterioro, cambio de color, olor... Pero ¡cuidado!, el uso del chupete debe ir reduciéndose hasta que lo deje definitivamente. Conviene que a los 2 años lo haya abandonado.

La temperatura ideal en casa

Aunque los recién nacidos tienen la misma temperatura que un adulto, son mucho más sensibles al frío y al calor. Por eso, cuando esté en casa, no deberás abrigarlo en exceso, permitiendo que le dé la luz solar indirecta.

Además, la habitación del bebé debe estar bien ventilada, siendo recomendable una temperatura entre 20-22 ºC, evitando cambios bruscos, que no le sientan bien. También es importante que evites los ruidos que puedan ser molestos para tu bebé.

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