Recién nacido: al pecho, cuanto antes

No esperes a que suba la leche. Antes de este momento los senos segregan calostro, una sustancia fundamental para la salud del bebé.

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D.R.
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Empieza justo tras el parto

El parto ha terminado (aunque aún falta el alumbramiento), tú estás agotada y lo único que te apetece es abrazar a tu recién nacido, que el ginecólogo acaba de poner sobre tu vientre. Hazlo, es una de las claves para empezar a formar un vínculo indestructible entre los dos. Pero además, el médico te dirá que aproveches el momento para ofrecerle el pecho por primera vez. ¿Sabes por qué?

Aunque no haya subido la leche

La subida de la leche tarda unas 24-48 horas en producirse (un poco más si el parto ha sido por cesárea). No te preocupes, tu bebé nace perfectamente preparado para esta espera. Pero eso no significa que no debas empezar ya a darle de mamar.
Primero, porque al chupetear el pezón estimula en tu organismo la secreción de oxitocina, una hormona que, entre otras cosas, provoca esta subida láctea. Y, sobre todo, porque gracias a estas primeras tomas podrá obtener un alimento lleno de beneficios para su salud y su desarrollo: el calostro.

¡Cuánto le beneficia el calostro!

El calostro es una sustancia de color amarillento que los senos segregan antes de empezar a producir leche y que tiene más cantidad de proteínas, minerales y vitaminas (A y E) y menos hidratos de carbono y lactosa que ésta. Son características que convierten al calostro en el alimento idóneo para el bebé en los dos primeros días de vida.
Esta sustancia ayuda a la maduración del sistema digestivo del bebé, contribuye a regular la bilirrubina y la glucosa, le protege frente a posibles alergias e infecciones, favorece la expulsión del meconio (la primera caca que hace fuera del cuerpo de su madre)... No prives a tu hijo de ella, es esencial para su salud.

Una técnica correcta desde el inicio

Es importante que desde el principio utilices ya una buena técnica y postura para dar el pecho al bebé.

- La postura. Puedes darle de mamar sentada, con su cuerpo sobre tu antebrazo, su cabeza en tu codo y mirando a tu pecho. O tumbada de lado, con tu brazo elevado sobre tu cabeza y tu bebé tumbado frente a ti .
- La técnica. Acerca a tu bebé al pecho y comprueba que su boca abarca el pezón y parte de la areola.

Quizá le cueste al principio

Puede que las primeras veces que pongas a tu hijo al pecho notes que le cuesta succionar o coger bien el pezón. Es lógico, tu bebé ha llegado al mundo con un reflejo de succión innato, pero hasta que tanto él como tú dominéis el arte del amamantamiento necesitaréis practicar un poco. No te preocupes, pronto los dos seréis unos auténticos expertos.

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