Curiosidades sobre los recién nacidos que te sorprederán

Aunque te enamores de tu bebé a primera vista, puede que te sorprendan detalles de su aspecto o de su modo de reaccionar. Saber que todo es normal te ahorrará visitas al pediatra.

curiosidades sobre los bebés recién nacidos
Aleksandr MorozovGetty Images

A pesar de que hayas leído montones de libros y de revistas especializadas durante tu embarazo y hayas visto unos cuantos bebés a lo largo de tu vida, es seguro que tu pequeño te sorprenderá desde el instante en que le conozcas... ¡y hasta varias semanas después de su nacimiento! Y es que una cosa es ver fotografías de recién nacidos y atenderlos “de visita” y otra muy diferente cuidar al tuyo de continuo y observarlo minuciosamente (así es como lo hacemos las mamás, y muy especialmente las primerizas).

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Te sorprenderán muchas cosas

Para ahorrarte preocupaciones, sustos y visitas innecesarias al pediatra, te adelantamos esas características y reacciones de tu hijo que van a resultarte más curiosas y sorprendentes, pero que son completamente normales y comunes a todos los pequeños de su edad, aunque en su momento, cuando tuviste a alguno en tus brazos, no reparaste en ellas.

¿Y esta capa de grasa?
capa de grasa bebés recién nacidos
Holly HildrethGetty Images

Nada más dar a luz, cuando te pongan a tu bebé sobre el pecho, observarás que está recubierto por una sustancia blanquecina. Es la vérnix caseosa, una capa de grasa que le ha estado protegiendo de posibles infecciones cuando vivía dentro de ti y que ahora le ayuda a mantener la temperatura corporal para que no se quede aterido (ten en cuenta que dentro de tu útero se encontraba a 36,5 ºC y que en el exterior hace bastante menos temperatura). No debes intentar quitársela cuando le bañes: se reabsorbe sola a los tres o cuatro días del nacimiento.

Está lleno de pelitos

También te puede llamar la atención que tenga parte de la espalda, los hombros y tal vez las orejas cubiertas de pelitos. No hay por qué alarmarse, son restos de lanugo, una pelusilla que le protegía durante el embarazo, igual que la vérnix, y que irá perdiendo en pocos días.
Es posible que el lanugo también le cubra la cabeza, que pienses que tu hijo ha nacido con mucho pelo y que a los pocos días de nacer te alarmes al comprobar que lo está perdiendo a marchas forzadas. Pues bien, tu bebé está perfectamente, lo único que le pasa es que ese pelito no es realmente el cabello y necesita perderlo para que le salga el pelo de verdad, que será menos fino y más fuerte que esa pelusa pasajera.

Tiene una calva en la nuca

Otra peculiaridad que no debe extrañarte es que tenga una calvita en la parte superior de la nuca. Se le forma por el roce casi continuo con las sábanas, que hace que los pelitos de esta zona se debiliten y se le acaben cayendo. En cuanto pase menos tiempo tumbado y le salga el cabello auténtico, dejará de tenerla.

Manchas blancas en el cuero cabelludo

Tampoco debes preocuparte si a las pocas semanas de nacer empiezan a salirle unas descamaciones blanquecinas en la cabeza. Es la costra láctea y se debe a un exceso de actividad de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo. No intentes quitársela con las uñas: podrías hacerle heriditas y si éstas se le infectan, lo pasaría realmente mal. Lo mejor es que preguntes a su pediatra qué producto específico considera más adecuado para erradicar esta alteración. También puedes untarle la cabeza con aceite de oliva, esperar media hora y lavársela a continuación, quitándole el aceite con una esponja muy suave. Si lo haces todos los días, la costra láctea se le irá reblandeciendo poco a poco, hasta caérsele por completo.

¡Vaya cabeza apepinada!

Seguro que la cabecita es una de las partes del cuerpo de tu hijo que más te sorprenden, y no sólo por el tema del pelo, sino por otros muchos.
Salvo que hayas dado a luz mediante cesárea o el parto haya sido de nalgas, es muy probable que tu pequeño la tenga apepinada. Esto se debe a que para atravesar el canal de parto, sus huesos craneales, que aún no están soldados, se han montado unos sobre otros. No te angusties: esta deformación no resulta dolorosa, no deja secuelas y va disminuyendo en semanas, hasta corregirse del todo.

¡Tiene la cabeza enorme!

En cuanto al tamaño de la cabeza, es lógico que te parezca exagerado en comparación con las demás zonas de su diminuto cuerpecito. Ahora la tiene grande porque la cabeza es la parte que menos tiene que crecer para alcanzar el tamaño que tendrá en la edad adulta. Ya verás cómo poco a poco, a medida que tu hijo va “estirando”, adquiere unas medidas más proporcionadas.

Le late la zona superior

Por último, si tu bebé ha nacido calvete podrás ver que le late la parte superior de la cabeza. Esto se explica porque tiene unas zonas sin osificar, cubiertas sólo por tejido (las fontanelas), que son hipersensibles al latido cardiaco. En cuanto empiece a salirle el pelo, este “problema” desaparecerá.

Tiene el pechito inflamado

Para que no te agobies al ver desnudo a tu hijo, debes saber que es normal que tenga los pechitos hinchados, independientemente de su sexo. Esta alteración se explica porque en las últimas semanas de embarazo circulan muchas hormonas maternas por su organismo, lo que produce la activación y la saturación de los receptores hormonales que se encuentran en el tejido mamario, tanto de los niños como de las niñas, y esto origina la inflamación de sus tetitas. Es algo que se soluciona en pocos días.
También es normal que tengan la vulva o el escroto inflamados y bastante enrojecidos. Se debe al mismo motivo anterior y dejan de tenerlos así en muy poco tiempo.

Gotitas de leche en los pezones

Otra cosa que ocurre a veces es que el recién nacido (niño o niña) expulsa unas gotitas de leche por los pezones. Es por efecto de la prolactina, la hormona que estimula la secreción de la leche materna, y que pasa de la madre al bebé poco antes del parto. No indica nada “raro” y deja de darse a los tres o cuatro días del nacimiento. Si a tu hijo le pasa, no se te ocurra exprimirle las tetitas pensando que así favoreces la eliminación de la leche, porque esto no es necesario y además de hacerle daño, podrías acabar produciéndole una mastitis (es la dolorosa inflamación de las glándulas mamarias).
Y si tienes una niña, recuerda que puede presentar una pequeña pérdida de sangre por la vagina. Se debe, como en el caso anterior, a un desequilibrio hormonal, y se corrige a los pocos días de vida.

Primeras deposiciones

Cuando cambies los primeros pañales a tu hijo, para no asustarte ten presente que entre 24 y 48 horas después de su nacimiento expulsará una caca casi negra. Es el meconio, la primera deposición que hará fuera de tu organismo, que resulta imprescindible para que sus intestinos empiecen a funcionar bien de manera independiente. Una vez eliminado, sus cacas irán adquiriendo un color más normal.
En cuanto a su orina, durante sus primeros días de vida estará tan concentrada que puede teñir el pañal de un color rosado difuso (podrás quitarlo al rascarlo con la uña). Poco a poco se irá haciendo más clarita.

Adopta la postura fetal

Adopta la postura fetal. Lo hace porque le ayuda a mantener la temperatura corporal. También es normal que mantenga los puños cerrados.

Llora sin lágrimas

Lo hará así hasta que sus conductos lagrimales empiecen a funcionar, lo que ocurrirá sobre el segundo o tercer mes.

Tiene la boca seca y la lengua muy blanca

Es por la escasa actividad de sus glándulas salivares. Comenzará a segregar más saliva hacia los cuatro meses y medio, coincidiendo con el cambio en su alimentación.

Se le enrojece la zona sobre la que está echado

Acuérdate de cambiarle de postura cada cierto tiempo (pero manteniéndole siempre boca arriba al dormir, para prevenir el riesgo de muerte súbita). Así evitarás tanto este enrojecimiento, que se debe a la inmadurez de su sistema circulatorio, como que la cabeza se le aplane por un lado (algo que puede ocurrir porque tiene los huesos de la cabeza muy blanditos).

Respira muy deprisa

Todos los neonatos lo hace así. En el artículo de Recién Nacido de la sección Cosas de la Edad te explicamos por qué.

Se sobresalta mientras duerme

Estas contracciones breves aparecen en las primeras semanas de vida y desaparecen antes del tercer mes. Se llaman mioclonías y son benignas.

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