Cómo entender a tu bebé antes de que sepa hablar

Los bebés tardan en decir palabras pero no en manifestarse. Desde el primer instante, vosotros y vuestro hijo podéis entablar una forma de comunicación no verbal que os unirá aún más.

"Me gustaría saber qué te pasa, por qué lloras sin parar. ¡Qué hago contigo para que pares!”. Casi todas las madres y padres tiran de esta amarga pregunta en algún momento (o en muchos) posterior al nacimiento de sus hijos, cuando su llanto o su falta de sueño impiden que el niño se relaje y pueda vivir su obligada y plácida vida de los primeros días.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

La ignorancia, el nerviosismo, la falta de experiencia o el miedo a la equivocación llevan a los progenitores a “dirigirse” a sus bebés tratando de encontrar en ellos la respuesta a su incertidumbre. Parece una contradicción que un ser apenas recién formado pueda enseñarnos algo, pero lo cierto es que esto puede suceder. Solo hay que detenerse a observar sus gestos con capacidad de análisis, tratando de interpretar sus silencios o lágrimas. Mirar, en este caso, es hablar.

Método Blossom

Es posible imaginar lo fácil que sería la vida si pudieras hablar con tu bebé y entender sus emociones, necesidades y deseos desde el momento de su nacimiento para así dar cabida a sus demandas. El ‘método Blossom’, de la experta en lenguaje corporal Vivien Sabel (hija de madre sorda) y que lleva el nombre de su propia hija, su fuente de inspiración al nacer, te permite hacerlo aprendiendo las formas de comunicación no verbal de tu bebé. Con esta técnica se pueden satisfacer las necesidades del niño antes de que llore: reconocer si tiene hambre, está molesto o enfermo.

Es relativamente fácil confundir sus inquietudes, pensar que se queja por cansancio y que en realidad esté enfermo. O que quiere comer, cuando lo que precisa en ese momento es dormir sin más. Este método está basado en técnicas para acentuar la conexión con tu hijo; posibilita que el bebé se sienta entendido y apoyado, genera menos frustración y hace que los padres adquieran una mayor confianza en sí mismos. El bebé será más feliz y contribuirá a que la unión con sus padres sea plena, un paso importante de cara al futuro.

Jugando a imitar

Sabel atesoró toda la información obtenida tras observar de forma continuada a su hija desde que nació, y la comparó con la de otras madres. La conclusión fue que los niños nacen con una innata capacidad para comunicarse y para imitar lo que ven. La investigadora esquematiza así su método:

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Vínculos seguros. La interacción desde el primer segundo con tu bebé hará que él tenga un desarrollo emocional sano.
Imitar. Reflejar como un espejo las posturas de la otra persona, genera la empatía. Y al revés; lo que tú hagas por tu hijo él lo imitará aumentando sus habilidades comunicativas. Los padres son el primer espejo que encontrará el bebé.
Reaccionar. Si los padres reaccionan positivamente a la demanda de sus hijos, estos harán lo mismo cuando deban dar una respuesta a los estímulos recibidos.
Cultivar la confianza. Trabajar el lado emocional convertirá al niño en un ser con más confianza en sí mismo y en los demás. Observarse es interesante y divertido.

ADEMÁS

--> Enseña a tu bebé a comunicarse con gestos

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Primer mes