Favorece su sentido del equilibrio

Saber mantener su cabecita erguida, sentarse y andar son habilidades que el bebé que acaba de nacer adquirirá poco a poco. En ello, el sentido del equilibrio juega un papel decisivo. ¿Cómo fomentarlo?

El bebé nace con un sentido innato del equilibrio. El aparato vestibular, localizado en el oído interno, es el responsable de ello. Lo puedes verificar cuando, al tenerle en brazos, haces el gesto de soltarle. En ese momento abre los brazos y las piernas en un intento de agarrarse a ti y los cierra al momento. Y pone cara de susto.

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Esta sensación de pérdida de equilibrio la percibe a través de los finos canales semicirculares del oído. Se trata de un reflejo, llamado de Moro, que es un remanente de nuestros antepasados los primates, para los que era un acto imprescindible de supervivencia (los monos se agarran al pelaje de sus mamás). Como en el ser humano esto ya no es necesario, a las pocas semanas este reflejo desaparece.

Pero el sentido del equilibrio, en vez de perderse, se va perfeccionando, hasta que permite al bebé ser autónomo y andar erguido.

Su gimnasio, tus brazos

Durante la gestación, el bebé ha estado en una postura enrollada, recogido sobre sí mismo, y es la que sigue adoptando en las primeras semanas, ya que en ella se siente más seguro y organizado.

En los siguientes meses irá abandonando esta postura conocida y adoptará otras, a medida que sus nervios se recubran de mielina, la sustancia conductora que permite el control de los movimientos, y sus músculos se fortalezcan.

Su primera tarea es desplegarse. Estar en tus brazos le ayudará en este cometido, ya que en ellos se contrarresta el efecto de la gravedad y se siente protegido. Además, el vaivén de tu cuerpo no sólo le recuerda a su estancia en el útero, sino que también estimula su sentido del equilibrio.

El segundo gran reto, con 2 meses, será sostener la cabeza, para lo cual se tendrán que fortalecer los músculos del cuello. Y el tercero, hacia los 3 o 4 meses, será rodar y girarse de un lado a otro.

Buenos estímulos

  • Colócale incorporado sobre tu hombro con su cabecita erguida. Esta postura le tranquiliza y entrena sus músculos del cuello y de la espalda.
  • Desde el segundo mes, ponle de vez en cuando un rato tumbado boca abajo (no dejes que se quede dormido así) sobre una mantita en el suelo. Le estimulará a erguir la cabeza.
  • Llévale en un portabebés, ya que esto mejora su equilibrio.
  • Una cuna o una hamaquita de tipo balancín, o una pelota grande sobre la que puedas balancearle, también estimularán su sentido del equilibrio.
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    ¡Qué curioso!

    Los bebés que son llevados a cuestas mucho tiempo, envueltos en pañuelos de porteo o en mochilas ventrales, desarrollan antes su sentido del equilibrio y aprenden también antes a sentarse y a andar. El balanceo continuo de quien los transporta estimula su sistema vestibular constantesmente.

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