Bebé: ¿qué es esa grasa que cubre su piel?

Quizá nadie te lo había contado, pero es habitual que los bebés nazcan con el cuerpo cubierto de una especie de grasilla. Se llama vérnix caseosa, sirve para proteger su piel y desaparecerá en poco tiempo.

Ahora que ya estás con tu bebé en la habitación y que has tenido tiempo de abrazarlo a placer, puede que tengas la tentación de limpiarle para quitarle esa sustancia grasienta y un poco blanquecina que cubre su piel.

No lo hagas; aunque no sea lo más agradable del mundo, la vérnix caseosa cumple importantes funciones. ¿Quieres conocerlas?

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Barrera de defensa

Esta “grasilla” empieza a recubrir el cuerpo del feto entre el sexto y el noveno mes del embarazo, va haciéndose cada vez más fina a medida que se acerca el nacimiento y suele permanecer dos o tres días después del parto, aunque en algunos bebés apenas es perceptible.

Su misión es la de actuar como una eficacísima barrera que cuida la piel del niño en la gestación y durante sus primeros días en el mundo.

En este sentido, ayuda a que la piel se mantenga hidratada y previene que se reseque y se descame; también la protege frente a escoceduras y arañazos y la mantiene a salvo de posibles infecciones.

Pero además, contribuye a mantener la temperatura corporal del niño, algo importante si tenemos en cuenta que en los bebés tan pequeños el sistema de termorregulación no funciona bien todavía y es fácil que a la mínima pierdan calor y se queden fríos.

¿Puedo bañar al niño?

Ante estos beneficios, muchos pediatras aconsejan no bañar al recién nacido en sus primeras 24 horas de vida (lo limpian tras el parto, pero sin frotarle), para dar tiempo a que la piel empiece a reabsorber la vérnix caseosa.

Cuando ya estés en casa podrás bañarle, pero al hacerlo recuerda utilizar una esponja natural. Y cuando le seques con la toalla, hazlo sin frotar. De este modo no eliminarás los últimos rastros de vérnix que tenga tu hijo.

¿Sabías que...

  • La vérnix caseosa se forma a partir de la secreción de las glándulas sebáceas y la incorporación de células epidérmicas en descomposición.
  • Cuando el feto se encuentra en el útero, esta sustancia evita que su epidermis se macere al estar en contacto con el líquido amniótico.
  • En el recién nacido se localiza sobre todo en los pliegues cutáneos y en la zona posterior de las orejas.
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    ¡Qué curioso!

    Los bebés que nacen muy prematuros y los que lo hacen muy tarde no suelen tener vérnix caseosa: en los primeros se debe a que no ha tenido tiempo de formarse; en los segundos, a que ya ha desaparecido.

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