El bebé tiene un soplo en el corazón

Los soplos son relativamente habituales en los recién nacidos, pero tranquila; solo un reducido porcentaje guarda relación con una afección cardiaca.

El soplo cardiaco es el sonido que produce la sangre a su paso por las estructuras del corazón (recuerda al sonido que hacemos al soplar). En sí mismo no es una enfermedad ni un síntoma, es un detalle de la exploración que se realiza al pequeño y que se detecta al auscultar su corazón con el fonendoscopio. Su detección en bebés es fácil porque su corazón está situado más cerca de la piel y su circulación sanguínea es más dinámica que la del adulto.

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No todos los soplos son iguales

Respondiendo a su origen, los soplos cardiacos pueden ser:
Inocentes. Aparecen en corazones totalmente normales y tienden a desaparecer a medida que el niño crece. En el caso del recién nacido, en las primeras 48 horas de vida su circulación debe adaptarse a las condiciones existentes en el exterior, que difieren de las del útero materno. Este ajuste puede originar la aparición de soplos transitorios que desaparecen por sí solos en unas horas o en pocos días.
Funcionales. Las estructuras del corazón no presentan anomalías, pero el sistema circulatorio está alterado de forma transitoria por causas externas y puntuales (fiebre, hipertiroidismo…) que provocan el soplo. Éste desaparece en cuanto se soluciona la alteración que lo ha causado.
Orgánicos. Aparecen cuando hay una alteración anatómica congénita o adquirida en el corazón. Son patológicos y requieren tratamiento específico para cada caso.

La importancia de diagnosticar bien

La mayoría de los soplos en niños pequeños son inocentes o funcionales y no repercuten en la salud. El especialista determinará su naturaleza atendiendo a las características acústicas del soplo (intensidad, tono, timbre y longitud) y a su localización en el corazón, así como a las características del niño (ritmo respiratorio, alimentación) y a las circunstancias del embarazo (enfermedades de la madre, infecciones,…). El diagnóstico definitivo pasa por la realización de pruebas de imagen muy certeras.
En los últimos años la ecocardiografía se ha convertido en una prueba de referencia por su inocuidad y porque permite detectar anomalías del corazón desde la semana 16 de gestación. Además, los avances tecnológicos permiten realizar con éxito intervenciones cardiacas al bebé incluso antes de que nazca. Gracias a todo ello es posible evaluar y tratar tempranamente las anomalías cardiacas que pueda presentar el pequeño.

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Las afecciones del corazón que suelen cursar con un soplo son anomalías en el tabique cardíaco, anomalías en las válvulas y cardiomiopatías (enfermedades del músculo cardiaco). Si a tu hijo le han detectado alguna de ellas no te agobies antes de tiempo y ten presente que no todas precisan tratamiento; algunas se resuelven por sí solas o no afectan a la calidad de vida del niño.

El corazón del bebé durante tu embarazo

En tu gestación, ten presentes estos aspectos:

  • El corazón del bebé se forma en las primeras 8-9 semanas del embarazo. La salud de la madre influye en su circulación y, en consecuencia, en la circulación placentaria y fetal.
  • El hecho de consumir alcohol y/o determinados fármacos o el de padecer trastornos como rubeola, diabetes no controlada o fenilcetonuria durante la gestación pueden favorecer la aparición de soplos y cardiopatías en el bebé.
  • Hay ciertas alteraciones genéticas, como el síndrome de Down, que guardan relación con la existencia de anomalías cardiacas congénitas en el recién nacido.
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