Recién nacido: ¿cuántos pañales al día?

Que tu bebé manche el número suficiente de pañales, entre seis y diez diarios, es sinónimo de que está ingiriendo y asimilando los nutrientes que necesita en su dieta. Aprende a conocer su ritmo a esta edad.

Durante las primeras semanas de vida, en las que se está adaptando poco a poco al mundo fuera del útero, el recién nacido va adquiriendo un ritmo intestinal que marcará la cantidad de veces que hace pis o caca al día. Este ritmo varía mucho de un bebé a otro y, sobre todo, está influido por el tipo de alimentación que recibe (si es amamantado al pecho o con biberón).

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Poca cantidad cada vez

Lo habitual es que en los primeros días el bebé haga pis cada tres o cuatro horas, así que manchará unos seis u ocho pañales. Cuando orina hace muy poca cantidad y ésta debe ser de un color claro y sin apenas olor, porque de lo contrario puede indicar que no está bebiendo lo suficiente o que, en caso de que le estés dando biberón, la mezcla de leche en polvo con agua es muy concentrada.

No te alarmes si en estos primeros días te encuentras una manchita de color naranja oscuro en el pañal (es fácil confundirla con sangre); son uratos, cristalitos de ácido úrico que están presentes en todas las orinas pero que en el caso del neonato (porque su pis es menos ácido y está más concentrado) adoptan ese color.

Primero, el meconio

En cuanto a las deposiciones, una vez que el bebé expulsa el meconio en las primeras 24 horas (una caca pegajosa y casi negra) empieza a establecerse su ritmo. Lo más habitual es que manche el pañal como mínimo cuatro veces al día, pero también es perfectamente normal que haga una deposición después de cada toma debido al reflejo gastrocólico, que provoca que el sistema digestivo se active en cuanto entra algo de alimento en el estómago del bebé.

Unos más, otros menos

Pasadas tres o cuatro semanas, si le estás dando el pecho es probable que su ritmo intestinal se ralentice y que sólo haga caca una vez al día o incluso cada dos o tres días, sin que esto signifique que esté estreñido. Por el contrario, si le estás dando el biberón, casi seguro que seguirá manchando el pañal más de una vez al día, por lo general después de haber comido, ya que la leche de fórmula no es tan fácilmente asimilable.
Aún así, lo más importante no es si tu bebé hace caca todos los días o no, sino que tenga un ritmo regular, que no le duela al hacerla, que su consistencia sea la adecuada y que no tenga una apariencia blanquecina (podría ser síntoma de alguna anomalía hepática).

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¿Es descomposición?

Todos los recién nacidos pasan por una etapa de transición que dura 3 o 4 días en la que las deposiciones adquieren un color verde caqui y comienzan a ser más fluidas y con algunos grumos. Después, el bebé amamantado al pecho hará cacas más bien sueltas, de un color amarillo mostaza.
Puedes confundirlas con diarrea, pero recuerda que lo que caracteriza a un cuadro de descomposición no es tanto la apariencia de la caca como las veces que la hace: más de una entre toma y toma. De hecho, un cambio en tu dieta hará que sus caquitas sean más verdosas. Y si le cuesta vaciarte el pecho pueden aparecer en el pañal hilos parecidos a algas, lo que significa que el bebé está bebiendo sobre todo leche inicial baja en calorías (la primera que produces cuando le pones al pecho).

¿O estará estreñido?

Por el contrario, las caquitas de los bebés de meses que se alimentan con biberón tienen una consistencia más densa (parecida a la mantequilla de cacahuete) y un color que tira a marrón verdoso.
Una vez pasadas las primeras semanas, estos bebés son más propensos al estreñimiento, algo que puedes arreglar fácilmente si ofreces a tu hijo un poquito de agua entre las tomas u optas por leches con formulación AE (antiestreñimiento), que solucionarán el problema enseguida.
Eso sí, no pienses que tu bebé está estreñido por el hecho de que se ponga muy colorado cuando hace caca (se debe a que aún está aprendiendo a utilizar bien los músculos) o que no lo está porque haga caca todos los días. Al contrario de lo que ocurre con la diarrea, lo que demuestra que un niño sufre estreñimiento es la apariencia de las cacas (bolitas duras y secas), no la frecuencia.

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¡Qué curioso!

El meconio, la primera deposición que hace el recién nacido (aunque hay algunos que no lo expulsan todo de una vez), está compuesto por lo que el niño ha tragado mientras estaba en el útero: restos de pigmentos, células descamadas, líquido amniótico digerido... Aunque tiene apariencia densa, apenas huele: vigila cada dos horas el cambio de pañal para que no se le irrite el culete.

Por un culete sano

La piel del recién nacido es hasta cinco veces más fina que la del adulto, de ahí que sea tan delicada. Por esta razón resulta tan importante que la cuides bien, especialmente en la zona genital, para prevenir irritaciones.

  • Cámbiale el pañal aunque sólo tenga un poco de pis. El contacto continuo con el pH de la orina le irritará la piel y esto hará que cuando haga caca, las bacterias que contienen las heces puedan crearle una infección.
  • Si es una niña, límpiale siempre de delante hacia atrás, para evitar contaminar con heces la zona genital.
  • A la hora de limpiar el culito del bebé en casa puedes hacerlo con agua tibia y una esponja si se ha hecho pis, y añadir unas gotitas de jabón neutro si se ha hecho caca. Para los cambios fuera de casa las toallitas húmedas son ideales, pero recuerda que deben ser especiales para pieles infantiles.
  • Recuerda que lo mejor es dejar el culete al aire unos minutos (con cuidado de que no coja frío) cada vez que le cambies el pañal. Si está algo irritado, pregunta a su pediatra qué crema puedes aplicarle.
  • Opta por pañales hipoalergénicos de gran absorción, que garantizan la contención de la humedad y mantienen la piel de tu bebé seca.
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