El bebé en la incubadora: así le cuida

Este confortable habitáculo que simula el útero materno favorece el desarrollo de los bebés que han nacido con algún problema y les facilita la adaptación progresiva a la vida exterior.

Es casi como un “útero artificial”: la incubadora mantiene el calor y la humedad adecuada y aísla al recién nacido del mundo exterior (los ruidos le estresan enormemente).

Es transparente para facilitar la observación continua del neonato.

Todo bajo control

Esta urnita incorpora varios mecanismos para controlar la hidratación y el peso del bebé:

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  • Posee un sensor que se adhiere a la piel del pequeño para medir su temperatura de manera constante. Si detecta que baja, la misma incubadora se activa para proporcionar más calorcito al niño. “Lo habitual es que se mantenga a 36,5 ºC”, nos cuenta Marisa López, neonatóloga del Hospital Sanitas La Zarzuela, en Madrid. También ofrece la posibilidad de que el especialista fije una temperatura, al margen de la del pequeño.
    • Para controlar la hidratación del bebé, además de la temperatura también hay que tener en cuenta la humedad del ambiente. La incubadora lleva humidificadores que se activan cuando detectan una bajada de la misma y permite determinar la humedad en función del problema que tenga el pequeño. Incorpora unos depósitos de agua que se deben cambiar y limpiar regularmente.
      • También cuenta con una báscula bajo el colchón, de manera que cuando se quiere saber el peso del pequeño, no es necesario sacarle al exterior: “Esto resulta muy útil porque conociendo el peso del niño podemos calcular casi de inmediato el suero que le debemos administrar”, dice la neonatóloga.

        Vigilancia constante

        Los bebés que están en la incubadora se encuentran bajo la vigilancia permanente de las enfermeras. Ellas se encargan de controlar las constantes vitales y las vías, la higiene y el cuidado de la piel.

        También les administran la medicación y los alimentan y además asesoran a los padres para que se impliquen en los cuidados de sus hijos, algo básico para que los pequeños salgan adelante cuanto antes.

        Éstos son los bebés que necesitan pasar por ella

        • Los prematuros. Las enfermeras les hacen un nidito con toallas dentro de ella para que se mantengan en posición fetal, porque esta postura favorece su maduración neurológica.
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          • Los que presentan dificultades respiratorias. La incubadora permite a estos pequeños una adaptación más progresiva del medio líquido (la bolsa amniótica) al gaseoso (el exterior).
            • Los bebés con ictericia. La razón es que necesitan recibir baños de luz ultravioleta por todo el cuerpo, totalmente desnudos, y donde mejor conservan la temperatura es en la incubadora.
              • Y además... Cualquier neonato que el especialista considere que debe estar en observación.
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