Cuándo cortar el cordón umbilical del bebé

Siempre se hace a los pocos instantes del nacimiento del pequeño, con el fin de que comience a respirar por sí mismo. Pero ¿qué momento exacto es el más indicado para ello?

El cordón umbilical une a la madre y al bebé: por un lado está inserto en la placenta y por otro, al ombligo del niño. Lo forman dos arterias y una vena, que transportan el oxígeno y los nutrientes que el bebé necesita para vivir.

Estos vasos sanguíneos tienen forma de espiral y se encuentran rodeados por un tejido blanco azulado, cuya misión es protegerlos de posibles compresiones y asegurar así el suministro continuo de sangre.

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Depende de cada caso

Tras el parto, el cordón umbilical debe cortarse para que el niño comience a respirar de forma independiente. No duele y el momento ideal para hacerlo varía de unos especialistas a otros y también depende de cada caso. “Los últimos estudios aconsejan cortarlo cuando deja de latir, porque así pasa más cantidad de sangre al bebé y esto le facilita la adaptación al mundo”, explica Carmen García, matrona de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.

Sin embargo, estos pequeños, al tener muchos glóbulos rojos debido al aporte extra de sangre, son más propensos a la ictericia. Al destruirse los glóbulos sobrantes (después del embarazo no son necesarios), el pigmento que tienen en su interior se deposita en la piel, dándole el color amarillo característico de esta alteración.

La ictericia no suele complicarse si se trata. Para evitar este riesgo hay médicos que optan por cortar el cordón cuando aún late.
También existe la ligadura precoz. Consiste en seccionar el cordón justo después del nacimiento del bebé y se realiza cuando a la madre le han administrado sedantes, cuando el bebé necesita reanimación rápida...

Cómo proceder

Para cortar el cordón el médico coloca en él dos pinzas: la primera a unos 2 cm del abdomen del bebé y la segunda a unos 4 cm. A continuación secciona en el espacio que hay entre ambas y pon una pinza en el resto que cuelga del niño. Ésta se le mantendrá hasta que el trocito de cordón se seque y se caiga.

El padre, si quiere, puede cortar el cordón umbilical a su hijo, siempre que avise con tiempo al hospital.

Una manera fácil de salvar vidas

La sangre del cordón umbilical es muy rica en “células madre”, cuya capacidad curativa reside en renovar las células sanguíneas, por lo que se suele emplear en el tratamiento de enfermedades de la sangre y de la médula ósea (leucemias, por ejemplo).

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En España existe la posibilidad de donar la sangre del cordón a los Bancos de Sangre de Cordón Umbilical, presentes en diferentes ciudades. Si estás interesada debes dar a luz en alguna de las maternidades autorizadas para tal fin, por lo que tienes que preguntar a tu ginecólogo.

Una vez que optes por una clínica en la que puedes acceder a tu deseo, te darán una hoja informativa y un cuestionario para rellenar y firmar. Éste es el consentimiento que deberás entregar en tu maternidad el día del parto.

¡Qué interesante!

Al final del embarazo el cordón umbilical suele medir entre 50 y 60 cm de largo y unos 2 cm de diámetro. Su longitud influye en el tipo de parto: si es muy largo puede dar lugar a un prolapso de cordón (sale de la madre antes que el pequeño, impidiéndole el paso) y si es muy corto puede dificultar el descenso del niño por el canal y producir sufrimiento fetal. Ambos casos suelen requerir cesárea.

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