Recién nacido: cómo debe ser su ropa

Debe ser bonita, pero también segura para él y cómoda para los dos. Si te fijas solo en la estética, es probable que al poco tiempo de adquirirla descubras que te has confundido.

Quieres que tu bebé vaya guapísimo y buscas la ropa más bonita para él. Haces bien, pero no te precipites. Además de fijarte en la estética debes comprobar que sea segura y cómoda para vosotros dos.

Antes de pasar por caja verifica que las prendas que has elegido son de tejidos naturales, como el algodón, el lino o el hilo, porque las fibras artificiales dificultan la transpiración y pueden causarle irritaciones. Y cerciórate también de que carecen de lazos, frunces y gomas ajustadas que pueden hacerle daño (¡ojo con las cintas de los gorros!).

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Si llevan botones en la parte de la espalda deben ser diminutos, para que no se le claven cuando le tumbes.

Fácil de poner y quitar

Piensa que tu hijo no va a colaborar nada cuando le vistas (más bien al contrario), por lo que sus prendas deben resultarte muy fáciles de poner y quitar.

Recuerda que los conjuntos de dos piezas y el sistema de abertura inferior te permitirán cambiarle de pañal sin desnudarle entero, que los automáticos se manejan mejor que los botones, que los bodies que se ajustan a la cintura son menos complicados de poner que los que llevan abertura en el cuello...

En cualquier caso, no le compres muchas prendas de la misma talla, porque se le quedarán pequeñas enseguida. Piensa, además, que le regalarán ropa y que heredará otra de sus hermanos o primos, por lo que no le faltará de nada.

Respecto a la talla, elige para él prendas que le estén algo grandes, pero no mucho: así podrá moverse a sus anchas y no le estorbarán ni se le retorcerán al cambiar de postura.

Si le pones pijamas enteros, comprueba todas las semanas que le quedan holgados de tiro, porque como todavía tiene tendencia a flexionar las piernas, puede que te parezca que le están bien, cuando la realidad es que no le dejan estirarse.

Cómo lavarla y guardarla

En cuanto al cuidado de su ropa, lávala separada de la vuestra, con un detergente para prendas delicadas. Y asegúrate de que está perfectamente aclarada antes de ponérsela. Recuerda también que en su armario debes prescindir de productos para dar buen olor, porque pueden ser tóxicos para el bebé y porque estos aromas tan intensos no le agradan.

Si te gusta echarle colonia sí puedes hacerlo, siempres que sea infantil y que no se la pongas en la cabeza (si lleva algo de alcohol no resulta adecuado), sino en una zona de la ropa que no pueda chupar.

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¡Qué práctico!

Muchas madres se eternizan vistiendo a sus bebés: unos adoptan posturas imposibles, otros se mueven mucho... Para que a ti no te ocurra, viste a tu hijo siguiendo siempre el mismo orden (los niños toleran mejor las tareas si son rutinarias) y mientras estás manos a la obra, pon en marcha su proyector.

La música y las imágenes le mantendrán “hipnotizado” y entretenido hasta que termines.

Precauciones para evitar sustos

Con los niños, cualquier medida de seguridad es poca, así que toma nota de las precauciones más acertadas sobre su ropa:

  • Si sus prendas llevan botones o pequeños detalles de fantasía, éstos deben quedar lejos de su boca.
    • Aunque la lana es un tejido natural, mejor no pongas a tu hijo una prenda de este tejido en contacto directo con su cuerpo: le produciría picor y le haría escoceduras.
      • ¡Cuidado con los jerséis de angora! Son muy suaves pero sueltan unos pelitos diminutos y si tu bebé los acumula en sus manos, puede hacer una bola y acabar con ella en la boca.
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