Recién nacido: Diferencias entre niño y niña al nacer

Al nacer, los bebés se parecen tantísimo que nos resulta imposible saber si son niños o niñas (salvo cuando están desnudos). Aún así, las diferencias entre ellos existen.

Hace años se pensaba que la mente del bebé era como un libro en blanco y que los padres debían ir enseñándole las formas de actuar “propias” de cada sexo. Hoy sabemos que esto no es así y que las responsables directas de la constitución física y del comportamiento de cada ser son la estructura cerebral y las hormonas, que vienen determinadas desde el embarazo.

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Aspecto físico y motor

En el momento de nacer los niños suelen ser más grandes (3,500 Kg de media, frente a los 3,300 Kg de ellas) y algo más altos (50 cm frente a 49 cm). Sin embargo, pese a su aparente robustez, nacen más débiles y suelen enfermar más.

En el aspecto motor, ellos son los primeros en controlar el movimiento del cuerpo, debido a que desarrollan el hemisferio derecho del cerebro antes que ellas. Salvo excepciones, sostienen la cabeza, se sientan, se ponen de pie y andan antes que las niñas. También son más lanzados, por lo que sufren más percances.

Ellas tienen mejor conectados los dos hemisferios cerebrales y esto les da ventaja en temas de sociabilidad. Desde que nacen son más receptivas a los rostros humanos y mantienen el intercambio de miradas por más tiempo, mientras que ellos, al ser más inquietos, muestran más interés por los objetos móviles.

La cuestión del llanto

Ellas también suelen dejar de llorar en menos tiempo cuando las cogen en brazos, mientras que ellos lloran de forma más enérgica y prolongada. Y a ellas les cuesta menos separarse de sus padres que a los niños.

También son más empáticas y gorjean, balbucean y hablan antes.

Otro campo en el que las féminas aventajan a los niños es el de la motricidad fina (en seguida aprenden a hacer encajables, a garabatear...).

En cualquier caso, lo importante es tratar a ambos con el mismo cariño y enseñarles, desde muy pequeñitos, que pueden hacer lo que se propongan sea cual sea su sexo.

A ellas las tratamos con más mimo

Se ha observado que los padres recientes tratan de manera distinta a sus bebés, según sean niños o niñas. Y es un tema sobre el que debemos reflexionar, porque esas diferencias acaban influyendo en las conductas futuras de los pequeños.

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A los varones los cogen con menos frecuencia y cuando los tienen en brazos, los sujetan menos pegados al pecho y les dedican frases como “¡fuertote!” o “¿ya quieres jugar al fútbol?”. A las niñas las cogen más a menudo y con más delicadeza, les hacen más caricias, las sonríen más y se dirigen a ellas con frases más cariñosas, como “mi princesa” o “¡qué guapa eres!”.

¡Qué curioso!

  • Aunque las bebés son más sociables que los bebés, éstos las aventajan en reírse a carcajadas porque son mucho más impulsivos.
    • También es curioso que ellos aprenden antes a controlar el cuerpo, pero tardan más que ellas en dejar el pañal. Esto se explica porque el control de esfínteres es un asunto psicológico, no físico, y las niñas son emocionalmente más maduras.
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