El sentido del equilibrio del bebé

Esos respingos que da tu pequeño de vez en cuando se deben a que tiene vértigo porque todavía no ha desarrollado el sentido del equilibrio. Veamos cómo lo va adquiriendo

Además de los cinco sentidos básicos, el bebé necesita desarrollar el del equilibrio. Gracias a él va a adquirir conciencia espacial y va a poder sostener la cabeza, mantenerse sobre sus antebrazos cuando está tumbado boca abajo, voltearse, sentarse, gatear, mantenerse de pie y andar sin caerse.

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Este sentido se localiza en el oído interno. Allí hay un líquido que se mueve con el movimiento de la cabeza y que estimula a las células encargadas de informar a la vista y a los músculos de la posición en la que se encuentra el cuerpo.

Los bebés no lo tienen desarrollado al nacer, por eso se asustan ante un cambio rápido o inesperado de postura, porque sienten que se van a caer.

Para evitar a tu hijo esta desagradable sensación debes manejarle con mucho cuidado y ayudarle a perfeccionar este sentido (evoluciona a la vez que el desarrollo psicomotor).

Manéjalo con suavidad

Antes de cogerle de la cuna avísale de tu presencia hablándole bajito, acércate mucho a él para reducir al máximo el espacio que os separa, y evita cambiarle de postura o moverle con brusquedad.

Antes de levantarlo, mete tus manos por debajo de él y una vez que lo tengas bien sujeto, levántalo; así no notará la falta de apoyo en ningún momento.

Procede de la misma manera en el momento de acostarle: no retires tus manos de él hasta que esté completamente tumbado en el colchón.

Observarás que se muestra relajado y feliz cuando le llevas muy pegadito a ti en tu regazo o en el portabebés. El motivo es que adoptar esta postura con las piernas encogidas, similar a la fetal, y sentir tus movimientos al andar son circunstancias que le recuerdan a la etapa en la que crecía dentro de ti.

Y esta vivencia tan reconfortante no sólo fortalece el vínculo entre vosotros, sino que favorece el desarrollo de su equilibrio.

Juegos para madurar

Además de mecerle, para mejorar su estabilidad hay juegos muy divertidos que puedes practicar con él a diario, durante unos minutos, en un momento en el que esté tranquilo.

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  • Sujétale por las axilas y súbele y bájale despacito manteniendo contacto visual con él. Después, balancéale a un lado y a otro.
    • Túmbale en su mantita de juegos boca arriba y arrastra ésta con suavidad a la derecha y a la izquierda.
      • En la misma posición, gira la manta en sentido de las agujas del reloj.

        A medida que vaya creciendo, tu hijo se sobresaltará menos, señal de que va ganando equilibrio.

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