Las primeras secreciones del bebé

Para que su organismo empiece a funcionar bien fuera de tu útero, tu bebé tiene que eliminar un pis rosado, una caca oscura...
No te asustes cuando le cambies el pañal.

Acabas de tener un hijo y ya te sorprende su aspecto: está recubierto de una sustancia blanca y grasienta llamada vernix. Ha sido producida en la última etapa del embarazo para proteger su piel dentro del útero y ahora sigue protegiéndola en sus primeros días de vida (se reabsorbe sola).

Pero aún te quedan otras sorpresas: su primera deposición, sus primeros pises y una mucosidad vaginal en el caso de las niñas. En todas estas circunstancias verás que el color de las secreciones parece no ajustarse a lo que consideramos normal, pero sí lo es. En el recién nacido suelen darse unas tonalidades un tanto peculiares durante sus primeros días.

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El color de las deposiciones del bebé

Cuando cambies los primeros pañales a tu bebé observarás que hace unas heces verdinegras. Es el meconio, que deberá expulsarlo entre 24 y 48 horas después de su nacimiento, para que sus intestinos empiecen a funcionar bien fuera de ti. Una vez eliminado, sus cacas irán adquiriendo una tonalidad más normal.

Su orina también presenta una peculiaridad: contiene unas sustancias llamadas uratos que hacen que esté muy concentrada. Por eso, durante los primeros días puede teñir el pañal de un color rosado de forma difusa (esta tonalidad suele desaparecer al rascarla con la uña). Si el teñido es muy evidente y de un color marrón o rojo oscuro debes acudir al pediatra. Es posible que tu bebé esté bebiendo poco líquido.

Otras secreciones del bebé

Dentro del útero el bebé se encuentra expuesto a hormonas maternas que atraviesan la placenta y llegan a su torrente sanguíneo. Este “baño” hormonal puede producir alteraciones en algunos recién nacidos (ello depende de la cantidad hormonal a la que han estado expuestos). Las más frecuentes son éstas:

  • Genitales y mamas abultadas. Los pequeños que tienen las mamas así pueden segregar algo de líquido por los pezones durante unos días.
    • Leve sangrado vaginal. Es otra consecuencia del exceso hormonal y debe desaparecer, como tarde, una semana después del nacimiento.
      • Secreción vaginal. Tampoco es preocupante. Lava bien la zona genital a tu hija y retira la secreción con una gasa estéril humedecida.

        Esta eliminación de desechos es un proceso normal que se establece de forma gradual a lo largo de los primeros días del pequeño. Pero si tú tienes alguna duda u observas alguna alteración que te inquieta, no dudes en llevar a tu hijo al pediatra.

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        El bebé tiene mocos y suda mucho

        Una de las características del recién nacido es que durante sus primeros días de vida puede presentar mocos sin que haya otros síntomas de resfriado (fiebre, estornudos...). Se trata de la “rinitis del neonato” y se debe a una leve inflamación de la mucosa de las fosas nasales. Suele presentarse por la sequedad ambiental, así que lo aconsejable es que mantengas húmedo el ambiente en casa, laves la nariz a tu hijo con suero fisiológico y le aspires la secreciones con un aspirador nasal.

        Tampoco debe extrañarte que sude mucho en cuanto hace un poco de calor. Le ocurre porque aún no tiene maduro su sistema de termorregulación corporal. Estate atenta y tócale la nuca de vez en cuando. Si le suda, quítale algo de ropa.

        El bebé llora sin lágrimas

        Los recién nacidos lloran sin lágrimas porque su organismo no empieza a producirlas hasta cuatro o seis semanas después de su nacimiento, así que no te extrañes cuando tu hijo llore “en seco”, porque es lo normal a su corta edad.

        Sin embargo, si observas que tiene una secreción espesa o legañas en sus ojos sí debes llevarle al médico: puede tener conjuntivitis o el lagrimal obstruido.

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