Así puedes alimentar y bañar al bebé

Los bebés no vienen con un libro de instrucciones y por ello es normal que te parezca complicado manejarle. Tranquilízate y trátale con dulzura. Tú eres su madre y todo saldrá bien

LA HORA DE COMER...

Dar el pecho a tu hijo puede resultarte complicado al principio, pero si adoptas una postura en la que tu pequeño y tú os sintáis a gusto, ya tienes mucho ganado. Prueba éstas que te recomendamos y decántate por la que os vaya mejor:

  • Siéntate en una hamaca o sillón apoyando bien la espalda en el respaldo y coloca a tu bebé en el hueco de tu brazo, con la cabeza y el cuerpo girados hacia tu pecho. Si quieres puedes utilizar un cojín para elevar al niño hasta tu pezón.
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    • Túmbate de medio lado en la cama y con tu pequeño tumbado de costado frente a ti. Esta postura es la más aconsejable para aquellas madres que han dado a luz mediante cesárea, porque el niño no se apoya en su abdomen.
      • O prueba la “postura de rugby”. Hay muchas madres que la prefieren para amamantar al bebé. Deberás sentarte en un sillón y colocar a tu hijo bajo tu brazo, con los pies apuntando a tu espalda y su cabeza apoyada en tu mano. Esta es la postura más recomendable para los bebés que no paran quietos.

        Si alimentas a tu peque con biberón es fundamental que al dárselo le mantengas semiincorporado (si come totalmente tumbado tragará más aire) y tan pegado a ti como si le amamantaras. Así comerá mejor.

        ...Y DE ERUCTAR

        Terminada la toma, llega el momento de eructar (si le acuestas sin haber expulsado el aire, le dolerá la tripa). Para ayudarle a hacerlo cuentas con varias posturas:

        • Recuéstale sobre tu hombro y dale ligeros golpecitos en la espalda.
          • Siéntate y túmbale boca abajo sobre tus rodillas. Coloca una de tus manos en su tripa y la otra en la espalda y presiónale suavemente.
            • Cógele mirando al frente y sujétale pasándole uno de tus brazos por la cintura, mientras con el otro le flexionas las piernas hacia la tripa, oprimiéndosela un poco.
              • O puedes colocarle boca abajo sobre tu antebrazo y llevarle así de paseo por toda la casa, mientras le presionas ligeramente la espalda con la mano del otro brazo.

                CAMBIO DE PAÑAL Y BAÑO

                Cambiar de pañal a tu pequeño no te resultará difícil, pero para hacerlo bien, sin adoptar posturas raras ni forzar los riñones, es imprescindible que te compres un cambiador.

                Otro detalle importante es que te habitúes a sujetar al pequeño por los tobillos suavemente, mientras le quitas el pañal sucio y le pones el limpio. Si no lo haces se pondrá a patalear y entorpecerá tu tarea.

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                Al contrario que el cambio de pañal, el momento del baño sí suele inquietar bastante a las madres. Pero tú no te agobies. Hasta que te sientas segura no hay inconveniente en que asees a tu hijo por partes, con una esponja, encima de una toalla, pero si adoptas la postura que te recomendamos podrás bañarle en su bañerita desde el primer día: una vez que llenes la bañera y compruebes que el agua no quema (tiene que estar a 37-38 ºC), debes meterle en el agua sujetándole la cabeza y los hombros con una mano y el culete y las piernas con la otra.

                Así, una vez dentro del agua, esta mano te quedará libre para pasarle la esponja por el cuerpo, acariciarle, hacerle cosquillitas..., mientras que la otra le sostendrá firmemente, evitando el riesgo de que se escurra.
                ¿A que después de leer este reportaje ya no te resulta tan complicado manejar a tu bebé? Sólo hay que combinar la delicadeza y la decisión. Y tú sabes hacerlo muy bien.

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