Cómo bañar en seco a tu recién nacido

Consiste en ir aseando al bebé por partes, sin sumergirle en el agua. No es una tarea complicada, pero para que resulte eficaz debes tener en cuenta algunos consejos.

Al contrario de lo que se pensaba hace unos años, no es necesario esperar a que al bebé se le caiga el cordón umbilical para bañarle. Podemos hacerlo desde el primer día, siempre y cuando luego tengamos la precaución de secarle muy bien esta zona, porque la humedad dificulta la cicatrización.

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Ahora bien, hay madres que no se sienten seguras al hacerlo porque creen que el bebé se les va a escurrir al estar mojado. Si es tu caso, opta por bañar a tu hijo en seco hasta que cojas más práctica en manejarle.

Esta técnica consiste en asear al pequeño sólo las partes que puede tener sucias por la comida, las babas, el pis o la caca (carita, cuello, manos, cabeza y culete), no todo el cuerpo, pero si sigues nuestras pautas quedará perfectamente limpio. Lo bueno de ella es que te ayudará a sentirte más cómoda mientras le aseas y que nunca dejarás a tu hijo totalmente desnudo, por lo que le evitarás pasar un mal rato (muchos neonatos lloran al estar sin ropa, porque se sienten desprotegidos).

TODO A MANO

Antes de ponerte manos a la obra tienes que dejarlo todo preparado en el cuarto en el que vayas a asearle (debe estar caldeado). Necesitas una palangana sólo con agua calentita y otra con agua calentita y unas gotas de una emulsión con el pH neutro, una toalla para tumbar al niño y otra para secarle, una esponja suave, un pañal limpio y la crema del culete.

PASO A PASO

Una vez organizadas las cosas, empieza por asearle la carita. Para ello, pásale la esponja humedecida sólo con agua de arriba hacia abajo y sécasela dándole toquecitos con la toalla seca. Enjuaga la esponja y pásasela por el cuello y las manos, secándole estas zonas a continuación.

Después tendrás que lavarle la cabeza. Es muy fácil: pásale la esponja humedecida en el agua con la emulsión y acto seguido, para aclarársela, vuelve a pasarle la esponja varias veces, pero en estas ocasiones humedecida sólo con agua. Para que no se resfríe debes secársela muy bien, porque la cabeza es la zona por la que más calor pierden los bebés.

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El último paso es asearle el culete. Quítale el pañal sucio y límpiale el culito con la esponja jabonosa, llevándola siempre de delante hacia atrás y aclarándola en cada pasada, para evitar infecciones genitales.

Por último, sécale con la toalla, haciendo hincapié en los pliegues (la humedad favorece las irritaciones), aplícale la crema y ponle el pañal.

SIN DUDAS SOBRE EL CORDÓN

Tanto si bañas a tu bebé en seco como si le sumerges en agua, es fundamental que al acabar le seques muy bien la zona del cordón, dándole toquecitos y sin frotarle. Después, con las manos muy limpias, quítale la gasita que se lo envuelve, sécale de nuevo la zona con mucho cuidado, coge otra gasita estéril y enróllasela alrededor del cordón tal cual, sin echarle alcohol ni nada. Cuando le pongas el pañal limpio sujeta con él este apósito, pero sin oprimirle demasiado el abdomen.

El cordón se le caerá entre 7 y 10 días después de nacer. Si no ocurre así o si la zona se le enrojece, le supura o huele mal, lleva a tu hijo enseguida al médico, pero no te agobies, porque es muy poco probable que te veas en esta situación.

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