No le quites la grasa al recién nacido

La mayoría de los bebés nacen con el cuerpo cubierto por una fina capa de grasa blanquecina. Es la vérmix caseosa.

Si el tuyo la tiene, no intentes quitársela. Al contrario de lo que se pensaba hace tiempo (que era “suciedad” proveniente del momento del parto), hoy sabemos que esta grasa ayuda al bebé a mantener su temperatura corporal, protege su piel de algunas agresiones externas (el roce de la ropa, por ejemplo), actúa como una barrera frente a los microorganismos nocivos...Y la lista de efectos benéficos continúa creciendo.

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Según investigaciones recientes realizadas en el Instituto de Ciencias de la Piel, en Cincinnati (Estados Unidos), en lugar de calificar a la vérnix como un producto de desecho, hay que considerarla como un limpiador natural, un poderoso antioxidante que protege la piel del pequeño de la acción de los rayos ultravioletas del sol (debido a su alto contenido en vitamina E) y un agente que ayuda a curar las posibles heridas.

Por todo ello, estos médicos animan a los padres y madres recientes a frotar suavemente la piel de su bebé para que la vérnix se reabsorba, en lugar de eliminarla. Este masaje temprano, además, es una manera muy agradable de estimular el sentido del tacto del pequeño.

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