¿Cómo es la fiebre en los bebés?

Catarro, otitis, faringitis... Cualquier dolencia puede producirle fiebre. Saber reaccionar correctamente cuando esto suceda os ahorrará pasar más de un mal trago.

Cuando un bebé de corta edad llora mucho, se esfuerza para hacer caca o lleva puesta demasiada ropa, es fácil que sufra un incremento de su calor corporal, sin que ello signifique que está enfermo.

Pero la subida de temperatura también puede estar provocada por un catarro, una otitis, una faringitis o cualquier proceso vírico. En estos casos la fiebre será mayor de 37,2 ºC e irá acompañada de síntomas como sudoración, enrojecimiento de la cara, lloros, escalofríos, inapetencia, inquietud...

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Lo primero que hay que hacer cuando el bebé presenta estos signos es desarroparle un poco y ponerle el termómetro (calcularla poniéndole la mano en la frente es un método muy poco fiable).

Diferentes sistemas

Los termómetros más utilizados son éstos:

  • Termómetro de mercurio. Puede ponerse en la boca, en el culete o en la axila, pero tratándose de niños pequeños, la única opción para no sufrir percances es colocarlo en el sobaco. Antes de usarlo con vuestro hijo, comprobad que marca menos de 36 ºC.
  • Termómetro digital. Toma la temperatura en la axila, en el oído o en la frente. Es más rápido y seguro que el de mercurio, pero menos preciso. Para estar seguros del resultado hay que tomar la temperatura varias veces, y si las cifras no coinciden, dar por buena la más alta. Los más cómodos son los termómetros digitales por infrarrojos. Miden la fiebre sólo con pasarlos cerca de la frente del niño, sin contacto.
  • Otras modalidades. Hay termómetros especiales para bebés, unas bandas de material flexible que se ponen en la frente y cambian de color según la temperatura. Son bastante fiables.

    El mejor momento para tomar la temperatura al bebé es antes de comer, ya que la digestión eleva el calor corporal. Si el pequeño está dormido, mejor, porque se moverá menos y su temperatura no estará alterada por los esfuerzos. Hay que tener en cuenta que por la noche, la temperatura es dos décimas mayor que por la mañana.

    Como pauta general, se debe medir la fiebre cada tres o cuatro horas, salvo cuando supera los 38 ºC, en cuyo caso hay que destapar al pequeño, abanicarle y controlarla cada 20 minutos.

    Remedios rápidos y eficaces

    Si la temperatura llega a 38,5 ºC, debemos desnudar al niño y darle un antipirético infantil sin ácido acetilsalicílico (pregunta en la farmacia). 

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    Mientras el medicamento actúa, conviene pasarle una esponja escurrida previamente mojada en agua fresquita (no fría) por todo el cuerpo, en especial por las muñecas, la nuca y las corvas de las piernas. También es importantísimo darle leche, agua y zumos a menudo, para que no se deshidrate, y mantener el cuarto donde se encuentra a 19 ºC.

    Si a pesar de tomar estas medidas la fiebre no baja, es recomendable dar al niño un baño con el agua a una temperatura dos grados inferior a la suya, durante dos minutos, y no secarle al sacarle de la bañera. Se puede repetir el baño un par de veces, dejando pasar media hora entre uno y otro.

    Si el pequeño continúa igual, hay que llevarle a urgencias. Allí le controlarán la temperatura enseguida, evitándole posibles complicaciones.

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