Consejos para que tu bebé no pase ni frío ni calor

El recién nacido no se adapta bien a los cambios de temperatura. Por eso es tan importante abrigarle lo justo y mantener un ambiente agradable a su alrededor, para que ni se enfríe ni se acalore y se sienta siempre a gusto.

Durante su vida intrauterina, el bebé se encontraba en un ambiente de estabilidad térmica que le resultaba muy agradable, pues no pasaba ni frío ni calor.

Sin embargo, desde el instante de su nacimiento empieza a perder calor rápidamente, a unos 0,3 ºC por minuto.

Esto se explica por múltiples razones:

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  • Nace desnudo y mojado.
    • Susistema de termorregulación no le funciona bien y el cambio de temperatura al que se ve sometido el bebé es enorme: de los 36 ºC del cuerpo materno, a los 24 ºC del paritorio.
      • Apenas dispone de reservas de grasa que le aíslen del frío.
        • Su piel, que es finísima, favorece la pérdida de calor.
          • Su superficie corporal con relación a su peso es tres veces mayor que en los adultos. Éste es otro motivo por el que pierde tanto calor a través de su piel, sobre todo por la cabeza (es enorme comparada con el cuerpo).
            • Su ingesta de alimento no es suficiente para producir calor.

              Cuidados nada más nacer

              Por todo ello, en cuanto el bebé llega al mundo, los especialistas del parto toman rápidamente las medidas oportunas para evitar que se quede frío.

              Así, le lavan con agua calentita, a unos 37 ºC, y le secan con sábanas de algodón previamente calentadas. Le realizan el primer chequeo en el paritorio, bajo una lámpara de calor. Y, por último, el neonatólogo (es el pediatra especializado en recién nacidos) actúa muy deprisa para arropar al pequeño cuanto antes. 

              Terminado el primer chequeo, le viste con un body, un gorrito y unos calcetines y se lo muestra a sus familiares muy brevemente, para continuar explorándole después.
              El mayor riesgo de que un recién nacido se quede frío es que puede sufrir una bajada de azúcar, una hipoglucemia. Por eso, una vez que os den el alta, debes vigilar el ambiente térmico de vuestro hogar y la ropa que le pones, para que esté siempre a gusto.

              La temperatura ambiental de la casa debe rondar los 24 ºC. Así el organismo de tu bebé no tendrá que trabajar ni para perder ni para producir calor.

              Buen uso de la calefacción

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              Respecto al uso de la calefacción, toma las siguientes precauciones:

              • Jamás coloques su cuna muy cerca del radiador. El exceso de calor, sobre todo durante el sueño, aumenta el riesgo de posibles enfriamientos, de deshidratación y de muerte súbita.
                • Airea las habitaciones a diario. Mientras lo haces, asegúrate de que a tu hijo no le llegan corrientes de aire directas; no le pongas cerca de una ventana abierta, porque puede enfriarse.
                  • Mantén cierto grado de humedad en la casa. Así evitarás que se le resequen las vías respiratorias (pon recipientes con agua cerca de la calefacción).
                    • Si vas a bañarle, caldea previamente la habitación. Comprueba que el agua de la bañerita está a 36 ºC, no alargues el baño más de tres minutos y, cuando le saques del agua, envuélvele en su capa (con la capucha). Sécale y vístele antes de salir del cuarto, para que no note el cambio de temperatura.

                      En general, sabrás que tu pequeño está pasando frío y debes abrigarle un poco más si tiene fría la punta de la nariz. Por el contrario, deberás quitarle alguna prenda si le notas la nuca sudorosa y tiene coloretes en las mejillas.

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