La revisión de las caderas de los recién nacidos

Mediante esta exploración podemos detectar si el bebé padece un problema en la pelvis y solucionarlo antes de que le deje secuelas.

Para explorar las caderas al bebé, el pediatra le tumba boca arriba, le coge de las rodillas con sus dedos índice y pulgar y le lleva las piernas juntas y flexionadas a la altura de las caderas.

Desde esta posición hace movimientos rotatorios con ellas varias veces, abriendo las piernas al niño a modo “de rana”. Al realizar estas maniobras puede no notar nada o descubrir alguna anomalía en las caderas del bebé (o en una sola).

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Cómo tratar el “clic”

Puede ocurrir que oiga unos soniditos anómalos, unos “clics” que pueden deberse a causas como chasquidos de los ligamentos, rigidez de los tendones...

Hasta hace poco, el tratamiento del clic de la cadera, que afecta al 12% de los recién nacidos, consistía en poner al bebé un doble pañal que le mantuviera los muslos separados, hasta que se le fortaleciera la pelvis. Pero actualmente los pediatras se decantan por otros métodos más eficaces, como colocar al pequeño una almohadilla de separación entre las piernas. O recurrir a una forma de fijación más segura, como los arneses, que son unas correas que mantienen las piernas separadas al niño de continuo, incluso mientras le cambian.

Lógicamente, el tratamiento ortopédico produce mejores resultados cuanto antes se inicie (en los recién nacidos, este problema puede corregirse en un mes).

Un asunto más serio

Otra patología que puede descubrir el pediatra al hacer rotar las piernas del bebé es la luxación de cadera (afecta a un 0,5% de los recién nacidos). Sabrá que la tiene si al presionar el muslo del niño con su dedo pulgar, nota que se le sale la cabeza del fémur.

O, si ya la tenía fuera, notará que se vuelve a meter en su sitio al realizar la rotación.

Pero antes de emitir un diagnóstico definitivo, el pediatra también comprobará si el niño tiene asimétricos los pliegues de los glúteos, si tiene la pelvis oblicua, si sus miembros inferiores en reposo adquieren una postura diferente o, en caso de ser niña, si presenta una desviación de la línea media de la vulva. Todos ellos son signos evidentes de luxación, al menos en una de las caderas. En cualquier caso, el diagnóstico quedará confirmado con una ecografía de cadera.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Este problema es más serio que el del clic y exige remitir al pequeño a un ortopeda infantil. Será este especialista quien le ponga el tratamiento oportuno, durante un mínimo de dos meses, para evitar un desarrollo anómalo de los elementos que conforman la cadera y conseguir así que el pequeño pueda aprender a andar sin dificultades

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Primer mes