La evolución del bebé prematuro

Cada vez nacen más prematuros en España. Son bebés inmaduros y sus primeros meses de vida suelen ser difíciles. Aun así, su pronóstico es francamente positivo.

La Real Academia lo dice bien claro. Prematuro es algo “que ocurre antes de tiempo”. Los bebés prematuros son los que nacen antes de cumplirse la semana 37 de gestación (un embarazo normal dura entre 38 y 42 semanas).

Seguro que conoces algún caso, ya que en la actualidad 9 de cada 100 bebés nacen prematuramente en nuestro país, una cifra alta si la comparamos con la que establece la Organización Mundial de la Salud como media aceptable (5 de cada 100).

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La tendencia es seguir aumentando. ¿A qué se debe esta premura de los bebés por salir al mundo?

¿Por qué tanta prisa?

Hay varios motivos relacionados con los partos prematuros que han existido siempre: algunas enfermedades de la mamá, como la diabetes, los problemas de tiroides y la hipertensión, malos hábitos alimenticios, el tabaco, el alcohol, una infección no resuelta en la gestación, el desprendimiento de la placenta o una malformación uterina.

Otros factores son cosecha propia de la sociedad actual, entre ellos el estrés de la vida moderna, la mayor edad a la que se es madre (a partir de los 40 hay muchas más posibilidades de tener un hijo prematuro) y las técnicas de reproducción asistida, que en gran medida originan embarazos múltiples, con más posibilidades de que los bebés nazcan antes de tiempo.

En cualquier caso, es muy importante cuidarse al máximo durante la gestación y seguir a rajatabla los consejos médicos para evitar en la medida de lo posible tener un parto prematuro que, si bien suele terminar felizmente, puede traer complicaciones.

Un fuerte impacto emocional

La llegada de un bebé prematuro suele acarrear un fuerte impacto emocional en toda la familia, especialmente en la madre, porque el aspecto que presenta el niño no es el esperado y surge una sensación de culpabilidad, ya que siente que ha hecho algo mal.

Como explica la pediatra Alicia Colombo, “tras el parto a veces hay una primera desilusión, porque el bebé no cumple nuestras expectativas de niño guapo, rubio, de anuncio que soñábamos. Si esto sucede con un niño sano y de 3 Kg, es fácil imaginar la frustración que puede acarrear encontrarse con un bebé de 1 Kg, que puede tener problemas y tiene que estar ingresado en una unidad de cuidados intensivos. 

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El primer impacto de los padres es no entender nada.

El segundo paso es sentirse culpables por lo que les ha pasado.

Y el tercero, rebelarse, porque no encuentran explicación.” 

Hoy día se intenta integrar a los padres en la problemática del niño y se les explica la situación, con claridad, respondiendo a sus preguntas y sin ofrecer una exposición científica excesiva, que no podrían entender. Así, según comenta la doctora Colombo, “a medida que los padres toman conciencia de lo que les ocurre, aunque surgen más dudas, se van serenando, porque van asumiéndolo”. Entrar en las unidades de neonatología y estar en contacto con el bebé ayuda a que los padres se tranquilicen y es muy beneficioso para acelerar el desarrollo del niño. Así lo atestigua el “método canguro”, del que te hablamos en el recuadro adjunto.

Problemas de la prematuridad

Los prematuros son inmaduros por definición. No se ha completado el desarrollo de sus aparatos y sistemas, ni las funciones vitales dentro del útero, por lo que pueden surgir complicaciones importantes, que están en relación con la semana de gestación en la que han nacido. Esto es, un bebé nacido en la semana 27 lo tendrá más difícil que otro que haya llegado en la 35.

El doctor Juan Lavezzolo nos explica cuáles son los problemas más frecuentes de estos niños, según su incidencia: “En primer lugar están los respiratorios, después los neurológicos, las infecciones y los metabólicos, aunque en los grandes prematuros (bebés con un peso inferior a 1.000 g o nacidos antes de 28 semanas de gestación) pueden aparecer conjuntamente”.

Los trastornos visuales de los que tanto se hablaba antaño han disminuido considerablemente. Como indica el doctor Lavezzolo, “la incidencia de la retinopatía del prematuro es mucho menor que antes, porque con las nuevas tecnologías es más sencillo controlar la concentración de oxígeno que, administrada en exceso y/o durante tiempos muy prolongados, es la causa principal del problema.”

  • Complicaciones respiratorias: Surgen porque estos bebés tienen los pulmones muy inmaduros, les cuesta respirar y se agotan fácilmente, ya que consumen con rapidez la sustancia que permite que los pulmones se expandan y no son capaces de regenerarla.
  • Lesiones cerebrales: Derivan de la propia inmadurez, además de las alteraciones de la concentración de oxígeno en sangre, las infecciones y los trastornos metabólicos.
  • Infecciones: La inmadurez de los prematuros también es la responsable de que cojan infecciones con facilidad, al tener menor capacidad de defenderse de ellas que los nacidos a término.
  • Problemas metabólicos: Debido a su escaso desarrollo, los prematuros suelen tener alteraciones de la concentración de azúcares en sangre, del sodio, del calcio, del potasio...
  • Problemas nutritivos: Los prematuros tienen problemas a la hora de poder alimentarse. En ocasiones deben recibir sus nutrientes por vía intravenosa y en otras a través de sondas que van al estómago o al intestino, ya que no son capaces de succionar ni de deglutir.

    Estas complicaciones pueden poner nervioso a cualquier padre, pero no hay que ser alarmista. De hecho, los datos sobre la evolución de los prematuros son francamente positivos.

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