Así cuidan en el nido al recién nacido

Tras el parto te apetece tener a tu bebé a tu lado las 24 horas del día, pero en ocasiones esto no es posible. Las razones pueden ser muy diferentes y puede que sea lo mejor para ti. No te agobies por dejar que se lo lleven al nido. Allí estará perfectamente.

Llevas nueve meses deseando verle la carita y ahora, que no hace ni un día que le conoces, las enfermeras de la maternidad vienen a buscar a tu bebé para que pase la noche en el nido.

Es lógico que te cueste separarte de él, pero sé práctica e intenta pensar con la cabeza, no con el corazón. Si tu embarazo ha sido estupendo, el parto ha transcurrido fácilmente y sin complicaciones y tú te encuentras fenomenal, es seguro que te permitirán tener a tu pequeño contigo las 24 horas del día (de vez en cuando se lo llevarán, para hacerle las pruebas pertinentes y bañarlo).

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Pero si tu embarazo no ha sido demasiado llevadero y el parto ha resultado duro, te han hecho una cesárea o no estás bien de ánimo, es mejor que se lo lleven al nido. Así descansarás más, te repondrás antes y podrás empezar a disfrutar de tu pequeño enseguida.

No te sientas culpable por dejar que se lo lleven, porque no vas a estar mucho tiempo sin él: aunque el horario depende del protocolo de cada hospital, lo más probable es que se lo lleven hacia la 1 de la madrugada y que te lo devuelvan hacia las 7 de la mañana.

Y si le estás dando el pecho, te lo llevarán a la hora oportuna para que le des de mamar o te llamarán por teléfono a la habitación para que vayas tú, así que apenas vais a separaros.

Personal especializado

En cualquier caso, tanto si tu hijo sólo permanece un rato en el nido como si pasa varias horas allí, estate tranquila. Esta sala de la maternidad está destinada de forma exclusiva al cuidado y a la vigilancia continua de los neonatos, de manera que tu hijo estará perfectamente atendido en todo momento.

Fíjate si es así que el nido tiene una temperatura un poco más elevada que el resto de las salas del centro hospitalario, para que a los bebés les resulte más fácil mantener su temperatura corporal. Y no te dejes invadir por el miedo que tienen algunas madres de que confundan a su bebé con otro que haya nacido ese mismo día. Con los métodos de identificación actuales, que son sumamente precisos, esta posibilidad ha dejado de existir en las maternidades de nuestro país.

La atención es continua

Las enfermeras del nido, especializadas en recién nacidos, cuidan su propia higiene de una manera especial: se lavan las manos y los antebrazos escrupulosamente antes y después de manipular a cada niño y mientras están con ellos no utilizan pulseras, sortijas ni relojes de muñeca, para evitar la posibilidad de arañarlos.

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No dudes de que estarán pendientes de tu pequeño a cada instante: controlarán sus funciones vitales (pulso, ritmo respiratorio...) y comprobarán si come y duerme bien, si hace pis y si expulsa el meconio (es la primera caca que hará fuera de tu cuerpo).

Le curarán el ombligo, le pesarán y le tomarán la temperatura diariamente. Y todos estos datos los apuntarán en su historial clínico (cada bebé tiene el suyo), para que no se les pase por alto ningún detalle.

Muy temprano, antes de que lo lleven contigo a la habitación, el neonatólogo acudirá a verlo, para realizarle una exploración rutinaria y verificar que tu hijo sigue estupendamente. Ahora te toca disfrutar de él.

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