Tratamiento a seguir

Si su ictericia es leve (sólo le afecta a la carita), el especialista te aconsejará que todos los días lo expongas durante un rato a la luz solar indirecta.

Esto quiere decir que coloques su cuna cerca de la ventana o que lo saques a pasear (siempre por la sombra, no a pleno sol). El motivo es que la luz del sol degrada las moléculas de bilirrubina y ayuda a su eliminación a través de la orina y las heces.

Si, por el contrario, la tonalidad amarilla no se le manifiesta sólo en la cara, sino también en el abdomen, los brazos, las piernas y los globos oculares, su ictericia hay que controlarla en el hospital (en algunas ocasiones el pequeño debe quedarse ingresado). Allí le harán una analítica y le aplicarán un tratamiento con fototerapia, que consiste en exponerle a una luz ultravioleta a través de un filtro, protegiendo sus ojos con un antifaz, durante algunas horas al día, hasta que sus niveles de bilirrubina desciendan a niveles no tóxicos para su sistema nervioso central. Esta luz logra que la bilirrubina sea mucho más soluble y pueda ser eliminada con más facilidad a través de la bilis.

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Poniendo al niño el tratamiento oportuno, la ictericia no suele tardar en desaparecer más de una semana. Y una vez que se cura, lo habitual es que no vuelva a repetirse más.

Otro tipo de ictericia

Además de la fisiológica también existe la ictericia “de la leche materna”, que afecta a algunos bebés que están siendo criados con pecho. Esta ictericia se debe a que la leche de la madre contiene una sustancia que incrementa la absorción de la bilirrubina por el intestino del bebé. Ante esta situación, salvo que el especialista diga lo contrario, no es necesario abandonar la lactancia.

El tratamiento consiste en alimentar al pequeño con leche de fórmula durante 48 horas (en estos dos días la madre debe sacarse la leche con un sacaleches, para no inhibir su producción), dándole tomas escasas pero frecuentes, para favorecer sus movimientos intestinales y ayudarle a hacer caca, ya que la expulsión de las heces favorece la eliminación de la bilirrubina. Superado el problema, el pequeño puede seguir tomando el pecho.

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