La cabeza del bebé es frágil pero no tanto

En el día a día no debes tener miedo al manejar a tu bebé. Es cierto que tiene la cabecita delicada, pero esto no significa que sea frágil como el cristal.

De hecho, la membrana que le recubre las fontanelas es bastante más fuerte de lo que se suele pensar y si le manejas con delicadeza, no le pasará nada: échale en la cuna y en el cochecito con cuidado para no golpearle la cabeza ni dañarle el cuello, peínale con suavidad, con un cepillo especial para bebés, y sujétale bien la cabeza cuando le cojas en brazos para evitar que se le vaya para atrás.

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No te asustes

Por otro lado, para no llevarte sustos innecesarios, debes saber que la cabeza de los recién nacidos presenta algunas peculiaridades que son normales, como las siguientes:

  • Es posible que tu hijo la tenga apepinada. Esto es debido a que en el momento del parto sus huesos craneales se han tenido que montar unos sobre otros para atravesar tu pelvis. No pasa nada: en unos días, o a lo sumo unas semanas, empezará a tener la cabeza más redondita.
  • Tampoco debes alarmarte si ves que le late la parte superior de la cabeza. La fontanela superior, al ser una zona blandita, es muy sensible al latido cardiaco. En cuanto le crezca un poco el pelo dejarás de percibir estos latidos y te olvidarás de ellos.
  • Otra cosa que no debe inquietarte es que tu hijo te parezca un poco cabezón, porque puede darte esa impresión, pero en realidad no lo es. Lo que ocurre es que la cabeza es la parte del cuerpo que antes se acerca al tamaño que tendrá definitivamente. De hecho, desde el nacimiento hasta la edad adulta la cabeza ni siquiera duplica su tamaño, mientras que el tronco lo triplica, los brazos lo cuadriplican y las piernas lo quintuplican. Ya verás cómo a medida que tu hijo vaya creciendo, también irá adquiriendo un aspecto más armónico.
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