Un cráneo flexible

UN CRÁNEO FLEXIBLE

La cabeza del recién nacido es bastante grande respecto al resto del cuerpo.

Los huesos flexibles y los débiles músculos del cuello no pueden sostenerla bien.

Por eso debes asegurarte de que sujetas bien la cabeza a tu hijo cuando lo coges en brazos, para evitar que se le vaya hacia los lados, hacia adelante o hacia atrás.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Su cráneo también es muy blandito y sensible, ya que los huesos que lo componen no están completamente mineralizados ni soldados entre sí.

Gracias a ello tu pequeño ha podido adaptar su cabecita al canal vaginal y atravesarlo sin sufrir daños.

Si debido al esfuerzo se le ha apepinado o deformado la cabeza, no te preocupes.

No tardará más de un mes en adquirir una forma redondita.

Eso sí, para que no se le aplane por ningún lado deberás cambiarle la cabecita de posición, a un lado y a otro, cada cierto tiempo (pero mantén siempre a tu hijo boca arriba para dormir, porque ya sabes que la postura boca abajo favorece el riesgo de muerte súbita).

Que su cabeza sea flexible y no tenga los huesos soldados también permite que crezca de forma homogénea y sin asimetrías, a medida que el cerebro del niño aumenta de tamaño.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Primer mes