Pasearle y dormirle

PASEARLE Y DORMIRLE

El verano es una buena época para salir de paseo con el bebé. Y esto le beneficia mucho.

Al pasar más tiempo en la calle respirando aire libre, su organismo está más oxigenado, lo que le ayuda a dormir mejor y aumenta sus ganas de comer.

Y es que los lactantes, al contrario que los niños mayores y los adultos, no pierden el apetito con el calor.

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El motivo es que ellos no sólo comen para producir energía, sino porque tienen que crecer (y mucho).

Para pasear a tu hijo, aprovecha las primeras horas del día y las del atardecer; evita hacerlo entre las 12 del mediodía y las 6 de la tarde, que es cuando más aprieta el calor.

Antes de salir, coloca la sombrilla en el cochecito y ponle crema de protección total (durante el trayecto renueva las aplicaciones a menudo para que no se queme).

A la hora de dormirle, un pijama finito y una sábana serán suficientes.

Dejar una colcha ligera al pie de su cuna es una buena idea, para poder arroparle de madrugada si es necesario.

Lo ideal es que la habitación tenga una temperatura constante, en torno a los 24 °C.

Puedes mantener la ventana entreabierta siempre que el aire no llegue directamente al niño.

Cuidado con los ventiladores y el aire acondicionado, ponlos una hora antes de meter al pequeño en su cuna y luego apágalos.

Así se refrescará el ambiente y no habrá peligro de que el niño se enfríe.

Por otro lado, en esta época además de plantearte cómo cuidar al bebé, te preguntas si puedes irte con él de vacaciones.

Que sea tan pequeño no es impedimento, pero conviene que esperes a que tenga al menos un mes.

No por él, que estará bien en cualquier lugar, sino por ti, para que estés recuperada del parto.

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