Es natural que el bebé pierda peso

Salvo casos excepcionales, todos los bebés, en sus primeros días de vida, pierden algo de peso. Se trata de un hecho totalmente normal que no debe preocuparnos en absoluto, pero ¿a qué se debe?

Al nacer, casi todos los bebés pesan entre 2,5 y 4 kilos, pero durante su primera semana, lejos de engordar como esperan los padres, pierden unos 300 gramos (sobre un 10% del peso inicial), un descenso insignificante, pero que a los recién estrenados papás les preocupa, porque les parece una barbaridad.

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ELIMINA DIVERSAS SUSTANCIAS

Si sabes de qué hablamos, no te agobies. Esta pérdida de peso es normal y se explica por diferentes motivos:

Expulsión del meconio. Antes de que tu hijo cumpla su segundo día de vida expulsará el meconio, su primera deposición fuera de tu organismo, de color casi negro y consistencia pegajosa, que denota una buena actividad intestinal. Después de esta primera caca, las demás se harán más claras y supondrán menos pérdida de peso.
Micciones frecuentes. Durante sus primeros días tu hijo hará pis unas 15 veces al día. Cada micción es mínima, pero tendrás que cambiarle como poco cada tres horas. Estas frecuentes eliminaciones de orina evidencian que sus riñones funcionan muy bien.
Sudor abundante. Es otra señal óptima, aunque suponga la pérdida de algunos gramos, porque denota que sus poros permiten la transpiración cutánea.
Pérdida de hormonas. Tu hijo tiene que perder esas hormonas tuyas, que han estado circulando por su sangre durante el embarazo y que ahora ya no le sirven para nada. Hasta que las elimine puede tener los pechitos hinchados y/o expulsar unas gotitas de una sustancia similar a la leche por los pezones, aunque sea un niño. Si tienes una niña, quizá experimente una escasa pérdida de sangre por la vagina. Todo ello es normal; esas hormonas a las que nos referimos son hormonas femeninas.
Falta de práctica al mamar. Hasta que tu hijo se habitúe a succionar y a tragar correctamente, hacerlo le supondrá un esfuerzo y, por tanto, un gasto energético y una ligera pérdida de peso.

PRONTO EMPEZARÁ A ENGORDAR

En cuanto empieces a dar a tu hijo las tomas regularmente, no sólo recuperará los gramos que ha perdido, sino que comenzará a engordar. Esto ocurrirá sobre sus 10 días de vida si le das el biberón, y hacia los 14 días si le crías con pecho. Si no ocurre así, ve al pediatra. Quizá debas reforzar su dieta. En general, los recién nacidos, durante su primer trimestre, ganan 250 gramos semanales. A los 5 meses lo habitual
es que pesen el doble que cuando nacieron.

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A los 6 meses su ritmo de crecimiento disminuye un poco. Y a los 12 meses pesan el triple que al nacer. Aun así, estas cifras son orientativas y no importa que un bebé pese más o menos que otro de su misma edad, siempre que siga un ritmo ascendente y equilibrado en su desarrollo.

PESARLE A DIARIO ES UNA EQUIVOCACIÓN

Evita obsesionarte con los gramos que va ganando tu bebé. Para ello, lo mejor es que dejes la labor de pesarle al pediatra. Él es quien mejor puede ir valorando su desarrollo. Pero si te gusta comprobar cómo
crece tu hijo y pesarle tú, para no caer en preocupaciones innecesarias, hazlo así:

• Pésale sólo una vez a la semana.
• Elige siempre la misma hora (preferiblemente por la mañana).
• Procura que el pequeño lleve puesta la misma ropa o, si no, que sean prendas muy similares.
• Ve siempre a la misma farmacia, para prevenir las posibles diferencias entre las básculas.

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