Final Feliz

FINAL FELIZ

Finalmente, una de las enfermeras nos dijo: “No puedo prometeros nada, pero traer a partir de mañana la canastilla de la niña con su ropita y sus cosas para salir del hospital.”

Esa misma tarde preparé su mejor vestido, una toquilla y el carrito con el cuco. No hace falta decir que esa noche casi no dormimos.

Al día siguiente, corrimos más rápido que nunca hacia la ventana, pero los papeles del alta no estaban en la cuna.

Cabizbajos entramos a la sala de neonatos y una enfermera, con una espléndida sonrisa nos dijo: “¡Enhorabuena papás, espero que hayáis traído todo porque hoy por fin os vais a casa los tres juntos!”

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y con los ojos inundados ya de lágrimas le contesté: “Pero si no hemos visto los papeles del alta… ¿Seguro que hoy nos vamos?”.

Ella nos respondió: “Por supuesto que sí, ¿crees que te mentiría con esto? Créetelo mamá, ¡por fin te vas a casa con tu hija!

La pediatra está preparando el informe y el alta.” Me abracé a ella y a mi marido y rompí a llorar, pero esta vez era de felicidad. Era el día más feliz de mi vida.

Mi marido y yo fuimos al lado de la cuna de nuestra hija, la cogí en brazos y nos abrazamos de nuevo los tres.

Le di el biberón, le puse su vestidito nuevo y vino la pediatra: “Venid conmigo, os voy a entregar toda la documentación.”

Dejamos a la niña en su cunita y seguimos a la doctora.

Al entrar en una salita, nos explicó los cuidados y revisiones que teníamos que hacerle a la pequeña y tras mi petición, nos dijo lo que realmente había tenido la niña.

Nos explicó que, debido a las dos vueltas del cordón alrededor de su cuello, había sufrido lo que en términos médicos se denomina Hipoxia Cerebral Moderada (falta de oxígeno en el cerebro), lo que originó los dos episodios de convulsiones, y que al nacer tuvo un Apgar de 2 (el Apgar es una valoración que hacen los médicos del bienestar del bebé al nacer, valoran del 0 al 10 y lo normal es de 8 o 9), por lo tanto realmente el estado de la niña al nacer había sido muy crítico, pero por suerte y gracias a que era un bebé grande y fuerte, se había recuperado de forma fabulosa, incluso mejor de lo que creían.

Realmente, si me hubieran realizado la cesárea 20 minutos más tarde, seguramente el bebé no lo habría superado. Nos entregó el informe médico y dijo: “Felicidades papás, ya podéis ir a casa con vuestra hija.”

Monté a mi hija en el carrito y recorrimos por última vez el pasillo hasta la salida. Se nos hizo más largo que nunca.

Por fin, salimos del hospital y por primera vez, los rayos del sol acariciaron el suave rostro de nuestro bebé. Fue un momento mágico.

No quiero terminar mi relato sin antes dar las gracias de forma muy especial al equipo médico del Hospital General de L’Hospitalet, por su rápida intervención al realizar la cesárea que salvó la vida de mi hija, y al equipo médico, tanto pediatras como enfermeras, del Hospital Clínico de Barcelona (Maternidad) por cuidar y sacar adelante a mi hija en sus primeros días tan complicados de vida. A todos ellos, muchas gracias. Les debo la vida de mi hija y por ello estaré siempre eternamente agradecida y en deuda con ustedes.

Nuestra hija nació el 7 de Agosto del 2008 y el día 3 de Septiembre del 2008 volvió a nacer.

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