La pequeña se recupera

LA PEQUEÑA SE RECUPERA

Otro momento mágico, fue cuando decidieron que era hora de bajar la medicación y enseñar a la pequeña a tomar el biberón.

Eso significaba que se estaba recuperando bien y que todo iba hacia buen camino.

Había que tener en cuenta que a la niña le seguían administrando anticonvulsivos, por lo cual estaba medio adormilada y se cansaba muchísimo al intentar succionar, por lo tanto, cuando se dormía cansada del esfuerzo, le terminaban de dar la toma de leche a través de la sonda.

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Un día la enfermera nos dijo: “Buenos días papás. Os tengo que dar buenas noticias. Hay que insistir a la pequeña en que aprenda a tomar toda la leche con el biberón, ya que no se puede ir a casa con la sonda”.

Mi marido y yo no nos lo podíamos creer, ¡¿ha dicho ir a casa?! La enfermera continuó: “Sí papis, en el momento que la niña sea capaz de beberse toda la toma de leche con su biberón, el pediatra probará a retirarle la medicación, la tendremos un par de días en observación y… ¡a casa!”

Por fin veíamos la luz al final del túnel.

Después de muchos días y esfuerzo por parte de todos, desde el equipo médico y sanitario del hospital, hasta el nuestro y por supuesto el de nuestra hija, la niña se estaba recuperando de forma fantástica.

Los pediatras estaban asombrados de la fuerza que había tenido nuestra pequeña para recuperarse de un cuadro médico tan complicado.

Y nosotros plenamente felices y orgullosos de nuestra niña.

Unos días más tarde, nuestra hija ya se terminaba todas las tomas de biberón.

Un día por la mañana, en la visita diaria del pediatra, éste nos dijo: “Vamos a retirar la medicación y la vamos a sacar de la incubadora para ponerla en una cunita. Si todo va bien y la niña responde correctamente, podremos daros el alta en unos días.”

Era la noticia que llevábamos esperando 22 largos días. Nos pusimos muy nerviosos, rezábamos constantemente para que todo fuera bien.

Habíamos visto pasar por el hospital a muchas familias, habíamos visto dar el alta a muchos niños, habíamos visto las caras de plena felicidad, cuando los padres llegaban al hospital y se encontraban encima de la cuna de sus hijos los papeles del alta.

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Y por fin iba a llegar nuestro momento.

Los días siguientes, nada mas llegar a la planta de neonatos del hospital, corríamos a las ventanas a ver si los papeles del alta de nuestra hija estaban encima de su cuna.

Al no verlos nos decepcionábamos un poco, pero enseguida recuperábamos el ánimo porque sabíamos que cualquier día iba a ser nuestro gran día.

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