Cogerla en brazos

COGERLA EN BRAZOS

Pasaron los días y en casa se estableció una nueva rutina.

Cada 3 horas yo me sacaba la leche y la guardaba etiquetada en los botes en la nevera, a la espera de que fuera la hora de volver al hospital a ver a nuestra chiquitina.

Todos los días acudíamos al hospital 3 o 4 veces coincidiendo con la hora de las tomas de leche.

Al llegar al hospital, nos poníamos la bata y nos lavábamos las manos con ese jabón rosado que olía a desinfectante.

Entrábamos a ver a la niña, allí estaba ella, en su incubadora, parecía tan indefensa…

Rogábamos para que no volviera a tener otro episodio de convulsiones.

La veíamos a través de la incubadora, mientras las enfermeras le cambiaban el pañal, le tomaban la temperatura, administraban la medicación a través de la vía y le ponían la leche a través de la sonda que tenía en su naricita.

Al quinto día de estar la niña ingresada, las enfermeras me dieron una noticia que esperaba ansiosa desde que nació, ¡por fin podía coger a mi niña en brazos!

La enfermera la sacó de la incubadora, yo me senté en la butaca y me la puso encima de mi pecho.

Fue un momento inolvidable tanto para mi marido como para mí.

Siempre recordaré ese primer instante en el que noté su frágil cuerpecito junto al mío, su olor, su calor, ese instante me llenó de energía para seguir adelante.

Fueron tan solo unos minutos, pero para nosotros el tiempo se detuvo y el mundo dejó de girar.

Al día siguiente, otra buena noticia, podíamos cambiarle el pañal y tomarle la temperatura desde dentro de la incubadora.

Luego le administraban la medicación y la leche y nos la sacaban unos minutos.

A su papá todavía le daba miedo cogerla, así que yo me la acurrucaba en mi pecho y disfrutaba de nuestro contacto piel con piel.

Los días fueron pasando, y llegó el momento que mi marido se decidió a cogerla en brazos, fue muy especial, la imagen del hombre de mi vida con nuestra hija en brazos se quedó gravada en mi retina para siempre.

Poco a poco el tiempo que nos dejaban tener a la pequeña en brazos fue aumentando a medida de que las enfermeras comprobaban que la pequeña regulaba bien la temperatura, y llegó un momento en el que la toma de la leche a través de la sonda la hacía en nuestros brazos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Primer mes