Nuestro primer encuentro

NUESTRO PRIMER ENCUENTRO

Al pasar las puertas de la UCI, nos pusieron a mi marido y a mí una bata azul y nos pidieron que nos laváramos las manos y los brazos hasta el codo con un jabón antiséptico.

Nosotros entonces no lo sabíamos, pero ese ritual íbamos a tener que hacerlo muchas veces, muchas más de las que creíamos.
Finalmente vi a mi niña. Pese a estar llena de cables por los cuales monitorizaban su respiración y la frecuencia cardíaca, su rostro era el de un ángel.

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Me abracé a la incubadora y rompí a llorar. Se acercó un pediatra y nos explicó lo sucedido.

Debido seguramente a la falta de oxigeno, por las 2 vueltas del cordón alrededor del cuello, a los 90 minutos de nacer, la niña había sufrido un episodio de convulsiones.

Por ese motivo la habían sedado mediante barbitúricos, la habían intubado con un respirador automático hasta esta mañana y, aunque por su peso no lo necesitaba, pues pesó al nacer 3.200kg, bastante grande para haber sido ocho mesina, la habían puesto en la incubadora para mantener una temperatura constante, y debía permanecer ingresada hasta realizarle varias pruebas, para descartar que las convulsiones no fueran ataques de epilepsia y estudiar también el grado de Hidronefrosis que tenía.

Al regresar a la habitación, reflexioné acerca de toda la información que había recibido.

Mi marido me confesó entonces que él ya lo sabía, pero que le habían recomendado y él también lo creía conveniente, que yo no supiera nada hasta recuperarme de la operación.

Por ese motivo no me habían dejado verla antes, querían tratar de evitarme la imagen de mi niña conectada a una máquina para respirar.

Desde entonces me llevaban a ver a mi hija siempre que yo lo pedía, aunque me pedían que descansara todo lo posible.

Dado que mi hija estaba completamente sedada, no podía amamantar y le estaban administrando suero mediante una sonda colocada en su naricita.

La doctora me explicó que al tratarse de una cesárea al octavo mes de embarazo interrumpiendo así el ciclo natural, no iba a tener una subida de leche espontánea, pero que aún así, si yo lo quería, podían traerme un saca leches automático para estimulas las mamas y que la leche subiría, y pese a estar intubada, podrían darle mi leche a través de la sonda.

O por el contrario si prefería alimentarla con leche artificial, me darían una medicación para evitar la subida de leche y no estimular las mamas.

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