6 juegos en el agua para tu bebé

La piscina es el mejor sitio para que tu bebé se divierta contigo... y aprenda muchísimo. Con estas actividades lo conseguirá.

 

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Soy una culebrilla

Cógele por las axilas mirando hacia ti y ve haciendo que su cuerpo serpentee por el agua en zigzag. Así estimulas el movimiento de sus brazos y piernas. Este ejercicio ayuda al bebé a acostumbrarse a la temperatura del agua y “tomar conciencia” del medio, por lo que es ideal para niños a los que les cuesta sentirse cómodos en la piscina. Cuando se haya acostumbrado puedes también subirle, sacando su cuerpo del agua totalmente, y bajarle, haciendo que entre poco a poco, para que mejore su equilibrio.

Me paso el día flotando...

Un juego para los primeros baños del bebé, en los que aún no está familiarizado con el agua. Entra en la piscina con él poco a poco y manteniéndolo abrazado contra tu pecho, para que se sienta seguro. Después, cámbiale de postura y sostenlo boca arriba, con una mano bajo la cabeza y otra bajo el culete. Mécele suavemente, de un lado a otro, mientras le hablas y le sonríes. Esta actividad, además de ayudarle a acostumbrarse al medio y a las sensaciones que le produce, hace que trabaje la musculatura abdominal y de la espalda.

¡Inmersión!

Ponte en un lugar de la piscina en el que hagas pie sin problemas y coloca al bebé sentado en el bordillo. Atráele hacia el agua, manteniéndolo bien cogido por debajo de las axilas. Prueba a meterle la cabeza bajo el agua, brevemente, soplándole un segundo antes en la cara para que cierre la glotis de forma refleja. Al principio apenas te atreverás a sumergirle la nariz, pero cuando cojas práctica seguro que te animas a hacerle serpentear un par de segundos bajo el agua. ¡Ya verás cómo le gusta!

¡Al abordaje!

Une dos churros por los extremos, simulando un barquito, y coloca al bebé dentro con sus brazos por fuera. Esta postura estimula el pataleo y tonifica los abdominales y los erectores de columna y el cuello, además de la musculatura del tren superior. Ve separando las uniones de los churros para que la estructura sea más inestable; irás mejorando su equilibrio. Este ejercicio le ayudará a fortalecer sus músculos a la hora de gatear.

Navego...sobre un churro

Consigue un churro de espuma. De pie en el agua, ponte al bebé pegado a tu abdomen y mirando al frente. Rodéalo con el churro, con los extremos de este bajo sus axilas. Esta postura permite al bebé interactuar con juguetes flotantes que estimulan sus sentidos, sobre todo vista y tacto. Y la actividad fortalece su espalda y favorece el movimiento de piernas.

¿Hacemos la croqueta?

Un actividad genial para bebés “mayores”, de 10 o 12 meses. Siéntale en una colchoneta con un par de juguetes. Anímale a reptar, voltearse y gatear, cambiándolos de posición o poniéndoselos un poco fuera de su alcance. La inestabilidad de la colchoneta sobre el agua hace que el peque trabaje su musculatura abdominal y de las extremidades.

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