Por qué es tan bueno que tu bebé se ría

Te contamos los beneficios que la risa tiene en el desarrollo y el crecimiento de tu hijo. Y te damos ideas para que ría a carcajadas. Y tú con él.

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D.R.
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Todo son beneficios

Reír y sonreír son síntomas de bienestar y placer, y ambas cosas son muy positivas para todo el mundo; también para tu pequeño. Reír hace que el bebé libere endorfinas, las hormonas de la felicidad, que intervienen en la regulación del sistema inmunológico, por lo que los niños que ríen mucho tienen más defensas. También son más receptivos y abiertos. Además, la risa y la sonrisa son síntomas que delatan que el niño avanza: cada vez que obtenga un logro, sonreirá, dando muestras de su alegría. Ah, y no olvides las propiedades analgésicas y "curativas" de la risa: si el niño se cae y consigues que se ría, enseguida se le pasará el dolor.

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¡En movimiento!

Los juegos de movimiento son estupendos para ellos. No sólo son divertidos; sino que también aportan beneficios físicos: fortalecen los músculos, estimulan los sentidos, trabajan la estabilidad y los reflejos, ayudan a conocer su cuerpo, a ganar seguridad... Lo importante es adecuarlos a su edad y a su desarrollo físico. Por ejemplo, a todos los niños les encanta "volar", pero no tienes que practicar este juego si aún no sostiene la cabeza. Ponerlo a cabalgar sobre tus rodillas es algo que le apasiona, además, con este juego se potencia el equilibrio y la estabilidad. Cuando gatee, ha llegado el momento de jugar a los gatitos, de perseguiros por el suelo y descubrir un mundo a su altura. Y, cuando ya camine, podéis hacer carreras, circuitos... Con estas actividades, no sólo se lo pasará bomba, también se desfogará y luego descansará mejor.

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En el día a día

No sólo de juegos ríe el niño. Por eso, aprovecha las actividades cotidianas para buscar momentos de diversión. Jugar a cucú-trastrás mientras le pones un jersey, chapotear en el baño... son "excusas" perfectas para despertar su risa y, por tanto, su alegría. También puedes aprovechar el momento de darle crema para hacerle cosquillas. Además de provocar su risa, las cosquillas estimulan sus sentidos, su sociabilidad y su capacidad de expresión. Ejercitan los músculos, mejoran el sistema inmunológico y fortalecen el corazón. Eso sí, si se muestra incómodo o no le gustan, has de parar y no insistir.

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Con cosas sencillas

Los juegos de siempre, los más sencillos, son los que más les gustan a los niños. Coge uno de sus muñecos y muévelo delante de él, haciendo que hable (creerá que el muñeco habla), que cante, que baile o que dé saltos... Lo pasará genial. Y también si le cantas una canción con gestos que él pueda imitar: palmas, movimientos... Otro juego muy divertido para ambos es poneros los dos delante de un espejo y hacer muecas, poneros gorritos...
Se partirá de risa.

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El mejor juguete

Recuerda que la base fundamental de la risa –y por tanto la alegría y felicidad– de tu hijo está en vosotros, los padres. Jugar con él, interactuar, sonreírle, hacerle pedorretas en la tripita, darle besos, cantarle... son los juegos más divertidos para él. Y vosotros sois su "juguete". Así que, disfrutad de esa alegría, eso sí, teniendo en cuenta dos puntos:

- No hagáis ante él cosas peligrosas para lograr que se ría (si las hacéis, las imitará para hacer reír él)
- Parad inmediatamente el juego cuando notéis que está cansado (aparta la vista, lloriquea...). Sobreestimularle y excitarle demasiado es contraproducente.

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