Cómo enseñar a tu hijo a expresarse con gestos

Enséñale a tu hijo signos sencillos para comunicarse contigo antes de hablar. Te sorprenderá lo rápido que los aprende.

 

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Su primera forma de comunicación

Sostener por primera vez a tu bebé en brazos es una experiencia única. Con su cara diminuta y sus ojos muy abiertos te está diciendo, a su modo, cuánto le atraes; en otras palabras, ya ha sido capaz de crear un vínculo de comunicación contigo, que se irá perfeccionando con el tiempo.

Durante los próximos seis meses pasaréis por diferentes fases de adaptación, ya que entender sus mensajes y establecer las rutinas de alimentación y sueño lleva su tiempo.

Ahora bien, una vez superada esta etapa, tu hijo te mostrará con sus expresiones lo bien preparado que está para comunicarse contigo, aunque aún no hable, yen torno al año empezará a señalar las cosas que le atraen, a imitar los gestos de las canciones infantiles...

Hablar sin palabras

Quien diga que aprender a hablar es una tarea fácil, está muy equivocado. Cuando un niño pronuncia sus primeras palabras, ya es capaz de controlar las docenas de músculos faciales que intervienen en el proceso del habla, así como la expulsión de aire justa para pronunciar los fonemas adecuados.

Ahora bien, una cosa es la habilidad para reproducir sonidos y otra muy distinta, la capacidad para entender lo que se oye y para hacerse entender mediante gestos y signos.

Según Marilyn Daniels, una de las investigadoras del lenguaje de los signos más reconocidas en todo el mundo: “Un bebé puede ser capaz de comunicarse mediante los signos que forma con sus manitas entre 6 y 12 meses antes de que pueda hacerlo con su voz”.

Y ésta es precisamente la base que utilizan los diferentes métodos de lenguaje de signos para bebés y para padres: en vez de esperar a que el pequeño pueda expresarse oralmente, le enseñan los signos básicos para expresar lo que le gusta o no le gusta, lo que le asombra, lo que necesita...

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Una experiencia real

Mientras Katie Mayne, fundadora del programa Tiny Talk para bebés en Inglaterra, trabajaba como profesora en una escuela y se especializaba en educación para niños con problemas auditivos, descubrió que muchos de los pequeños nacidos de un progenitor sordo y otro que no lo era se convertían en bilingües enseguida, utilizando al mismo tiempo la comunicación verbal y la gestual.

“Para mí era evidente que existía un gran beneficio en enseñar a los niños a comunicarse de una manera no verbal”, asegura. Durante meses, Katie estuvo pensando cómo poner en marcha un sistema para enseñar a los bebés a comunicarse, y para ello nada mejor que practicar sus teorías con su hijo Harry, que entonces tenía 7 meses.

Un amplio abanico de gestos

“Comencé a enseñarle algunos de los signos más sencillos y mi marido y yo esperamos ansiosos los resultados. Para nuestro asombro, seis semanas más tarde Harry nos recordó con signos que se nos había olvidado darle el biberón de la mañana y que quería uno ahora”, cuenta Katie. Harry empezó a utilizar más y más signos y su vocabulario creció rápidamente.

Fue entonces cuando otras madres consiguieron convencer a Katie para que enseñara también a sus hijos el lenguaje de los signos.En el año 2002, Katie fundó el programa Tiny Talk, basado en la enseñanza de los signos a través de canciones, música y juegos: “Una manera mucho más amena tanto para los padres como para los hijos”, explica.

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El lenguaje de los signos

Una de las primeras personas que se dio cuenta del potencial de los signos fue el especialista estadounidense en lenguaje para sordos Joseph García. A finales de los 70, García, que trabajaba como intérprete entre la comunidad sorda y la que no lo era, descubrió que los bebés de padres sordos se comunicaban con ellos mediante signos mucho antes que los bebés cuyos padres no tenían ninguna limitación auditiva.

A raíz de ello, dirigió un estudio en la Alaska Pacific University con más de 17 familias para ver si estaba en lo cierto. El resultado fue asombroso: los bebés a los que les enseñaron signos a partir de los 6 meses fueron capaces de comunicarse con sus padres desde los 8 o 9 meses. Y luego, estos bebés comenzaron a hablar antes y mejor, utilizando un vocabulario más amplio.

Distintos diccionarios

Poco a poco, diferentes psicólogos infantiles han creado diccionarios de gestos y signos para los más pequeños de la casa. “Tratamos de adaptar y simplificar el lenguaje para sordos, que resulta muy complicado de recordar para los padres y demasiado complejo para las manitas de los bebés.

“La idea es establecer un puente temporal de comunicación entre padres e hijos, hasta que éstos aprenden a hablar”, cuentan desde Baby Signs, uno de los programas más reconocidos, dirigido por las psicólogas estadounidenses Linda Acredolo y Susan Goodwyn.

Enseñar a tu hijo a comunicarse con signos requiere cierto esfuerzo por ambas partes. Las primeras semanas pueden ser un tanto frustrantes, pero es que para el bebé resulta muy difícil controlar sus manitas para decirte lo que quiere, ya que su psicomotricidad aún se encuentra en pleno desarrollo. La buena noticia es que una vez que tu hijo se lance a utilizar los signos, será capaz de ampliar el repertorio día a día.

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Los beneficios del lenguaje de signos

Favorecer esta forma de comunicación en el bebé es muy positivo por varias razones.

El niño se sentirá menos frustrado

Imagínate a ti misma en un día muy caluroso, con una sed tremenda y un esparadrapo en la boca que te impide hablar. ¿Cuál sería tu reacción? Probablemente gritar o llorar, porque nadie te entiende. Pues así es como se sienten muchos bebés cuando tienen hambre, sueño, sed o un pañal sucio: frustrados. Entonces empieza el círculo vicioso: el niño llora y la madre no sabe por qué. Estas situaciones son aun más comunes en las guarderías, donde un mismo cuidador atiende a varios niños y no tiene tiempo de analizar las razones de cada llanto o pataleta. Sin embargo, si un crío de 9 o de 11 meses señala a su profesora su pañal para que se lo cambie o dirige las manos a su boca para indicarle que tiene sed, todo resulta más fácil, tal y como aseguran los estudios dirigidos por el doctor Kimberlee Ehaley, del Colegio de Ecología Humana de Ohio, en Estados Unidos.

Jugará un papel más activo en la familia

A los niños les encanta que les hablen, les canten y les lean cuentos. Un bebé que es capaz de expresarse con signos puede elegir el tema de un diálogo, el cuento que quiere que le lean o la canción que le apetece escuchar. Si abre sus bracitos simulando un avión, está claro de qué “habla”, y comprobar que le entienden le ayuda a adquirir confianza en sí mismo.

Adquirirá un vocabulario más amplio

Ésta es una de las dudas que se plantean los padres que optan por enseñar a su hijo el lenguaje de los signos: “¿Retrasará su aprendizaje verbal?”. La respuesta es no, siempre que los padres acompañen sus signos con palabras. Cuanto más escucha hablar un niño, más vocabulario adquiere; y está comprobado que los padres cuyos hijos emplean signos para comunicarse les hablan más.

Por ejemplo, imagina que tu hijo ve un perro por la calle y te hace el gesto correspondiente para decirte lo que ve. Probablemente tu reacción sea iniciar una conversación con él: “Sí, es un perrito precioso, igual que el de la vecina”. En otras palabras, los padres encuentran más sencillo mantener conversaciones más largas si saben que sus hijos les están entendiendo. Y la prueba científica de que estos bebés hablan antes y mejor la aportan las psicólogas Acredolo y Goodwyn.

Tras estudiar la evolución durante ocho años de los hijos de 140 familias, los datos fueron contundentes:a los 24 meses, los niños que habían usado signos tenían un vocabulario correspondiente a niños de 28 meses; a los 36 meses eran capaces de hablar como niños de 47 meses, y a los 8 años obtuvieron una media de 12 puntos más en los tests de inteligencia.

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Tu bebé aprende a expresarse con las manos

Los expertos en la materia aconsejan comenzar a enseñar los signos a los bebés entre los 6 y los 9 meses. Debes hacerlo de una manera divertida para tu hijo, como si fuera un juego, y ser muy constante (la repetición es la base del éxito).

Para empezar, elige signos que despierten su interés (por ejemplo, el signo “más”, en relación con la comida). Pero no te inventes gestos que sólo él y tú podáis entender, es mejor que los familiares más cercanos se aprendan los signos más básicos, para que todos podáis comunicaros con el pequeño. Te sorprenderá ver lo feliz que le hace a tu hijo comprobar que sus abuelos le entienden cuando mueve las manitas.

No desesperes si tu pequeño, al principio, no te responde. Es normal que le cueste un tiempo entender este juego y adquirir la destreza para controlar los signos, pero eso no significa que no los esté asimilando en su memoria.

Avances previos

Aunque empieces a enseñar el lenguaje de los signos a tu hijo entre los 6 y los 9 meses, no comenzará a utilizarlos hasta que esté preparado para ello, lo que ocurrirá en torno al primer año, una vez que haya logrado los siguientes avances:

- Asentir y negar moviendo la cabeza.
- Señalar los objetos y los juguetes que le rodean para que se los des y esperar a que tú le digas cómo se llaman.
- Demostrar interés por los cuentos y escucharte con atención durante un ratito mientras se los lees.
- Si las respuestas son afirmativas, puedes empezar a enseñarle más signos y a dialogar con él. Seguro que tendrás éxito.

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Diccionario de gestos

Estos son algunos signos fáciles de aprender para un bebé. Toma nota.

Tengo sueño

Pon las dos palmas de las manos juntas y apoya la cabeza sobre ellas.

Cuéntame un cuento

Abre y cierra las manos como si fueran un libro.

Tengo frío

Con los puños sobre el pecho, haz como si tiritases un par de veces.

Tengo sed

Lleva la mano en forma de C, como si tuvieras un vaso, a la boca, como al beber.

Tengo hambre

Tócate los labios repetidamente con la punta de los dedos.

Papá

Con la palma de la mano, tócate dos veces la parte alta de la cabeza.

Mamá

Con la palma de la mano, tócate dos veces seguidas la barbilla.

¡Dámelo!

Señala con tu dedo índice el objeto que le ha llamado la atención.

¡Me hice pupa!

Haz que tus dedos índices se toquen varias veces sobre la zona dolorida.

Tengo pis

Señálate el culete o pon tu dedo pulgar entre el índice y el anular y agita la mano.

Quiero más

Junta las manos y presiona varias veces las puntas de los dedos.

Nos queremos

Enlaza los dedos índices de ambas manos, a modo de cadena fuerte.

Coche

Mueve las manos como si estuvieras conduciendo el volante de un coche.

Perro

Chasquea los dedos corazón y pulgar, como haces cuando tocas los pitos.

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