Cómo se crea el vínculo afectivo entre padre e hijo

Tu hijo ha nacido o está a punto de nacer y quieres ser para él el mejor padre del mundo. Lo serás si le dedicas tu tiempo y atención. Así nace en el bebé el apego a ti y vuestro vínculo.

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D.R.
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Cómo se crea el vínculo afectivo entre padre e hijo

¿Vas a ser o has sido papá? ¡Enhorabuena, bienvenido al club! Si este es tu primer hijo, también para ti empieza una nueva vida.

Estarás emocionado y orgulloso, aunque también algo preocupado, porquesabes que tu papel es importante y quieres hacerlo bien. ¿Seré un buen padre, el que mi hijo se merece?, te preguntas, como buen primerizo. Y así ya estás empezando a serlo.

Acepta un consejo: lo mejor que puedes hacer es enamorarte cuanto antes de tu hijo. Y en este momento, cuando aún no ha nacido o acaba de nacer, el truco para conseguirlo es queriendo y protegiendo a la madre e implicándote desde el principio en los cuidados del bebé.

Por definición, un buen padre es una buena persona que asume una nueva responsabilidad.

Para ello necesitas dedicarle tiempo, mucho amor y estar dispuesto a aprender y a cambiar tu forma de ser y de pensar (aumentar la colaboración y la empatía, rebajar la competición y la agresividad, expresar sentimientos y emociones...).

Descubre el camino para lograrlo... ¡y ponte en marcha ya!

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La creación de vuestro vínculo empieza en el embarazo

¿Sabes que al desear y cuidar a tu hijo desde antes de que nazca (has de hacerlo queriendo y cuidando a la madre), se empiezan a operar cambios en tu cerebro que te transforman en padre?

Es cierto que, aunque tu pareja te cuente cómo nota las pataditas y te transmita su emoción, tú no sabes lo que es sentirlas. En consecuencia, te cuesta imaginar que el bebé está ahí, vivito y coleando.

Por eso es buena idea que te acostumbres a hablar y acariciar el vientre de la futura mamá para sentir los movimientos del niño (desde la semana 20-24). Pero, además de palpar y hablar a un ombligo, ¿qué puedes hacer para involucrarte más?

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Lo que puedes hacer

- Acompañar a tu pareja cuando vaya al tocoginecólogo e informarte junto a ella sobre todo lo nuevo que tenéis que aprender, en páginas fiables de internet, revistas y libros y hablando con personas expertas.
- Ir al curso de preparto. Y si no es posible, hacer en casa ejercicios de gimnasia con la futura mamá y ensayar juntos las técnicas de relajación para el parto.
- Adoptar una dieta más saludable, como ha hecho ella, dejar de fumar o fumar menos (y, por supuesto, no hacerlo jamás en su presencia).
- Participar en la elección del nombre de vuestro hijo, aprendiendo así a dialogar y a alcanzar acuerdos.
- Compartir ilusiones y temores con tu pareja, que sepa que no es la única que se emociona y se preocupa.
- Empezar ya (si hasta ahora no lo hacías) a asumir más tareas en el hogar como cocinar, poner lavadoras... No esperes a que nazca el niño para colaborar en casa.
- Asistir al parto. Por supuesto, si tu mujer lo desea y el equipo médico lo autoriza. Que el padre asista al parto influye positivamente en la creación del vínculo afectivo padre-hijo. Y ver nacer a tu bebé es algo asombroso.

¿Lo sabías? Se ha demostrado que los futuros papás que se involucran contribuyen a la buena marcha del embarazo: sus parejas tienen menos abortos espontáneos, menos complicaciones en el parto, menos depresiones en el embarazo y en el postparto y menos dificultades en la lactancia.

Además, entre sus hijos hay menos casos de prematuridad y bajo peso y ellos mismos viven mejor el “estrés de la paternidad” y sufren menos depresiones postparto (afectan al 7% de los padres recientes) porque llevan más tiempo adaptándose a su nuevo papel.

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Y el vínculo se anuda cuando el padre cuida al bebé

¿Sabías que cuando coges con ternura a tu bebé, en tu organismo aumenta la cantidad de oxitocina, la “hormona del amor”?

Con el nacimiento desaparece el “bebé imaginado” (no las vivencias que os han transformado) y tenéis que volver a vincularos, aceptar al niño que ha nacido.

Si viviste el embarazo con desapego puede que te cueste más, sobre todo si ha habido algún obstáculo. Pero será sólo un bache. De hecho, la oxitocina, esa “hormona cariñosa” que se apodera de la madre en el parto y al dar el pecho, también aumenta en ti y te cambia el cerebro cuando coges a tu hijo y le muestras tu ternura. ¿Y qué más puedes hacer para vincularte con él?

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Así puedes vincularte a tu bebé

- Solicitar el permiso de paternidad, sumar si puedes unos días de vacaciones y asumir una gran parte de la organización de la casa, poniendo lavadoras, cambiando pañales, preparando comidas... En los primeros meses tu pareja dedicará una gran cantidad de tiempo al bebé.
- No dejar sola a la madre en las primeras semanas. Si tú no vas a poder estar, acoge en casa a tu suegra, a una amiga... Acepta ayuda incluso de quien no te cae bien.
- No discutir con tu pareja. Agresividad cero, empatía al cien por cien. Entender que está pasando por un momento complicado y que además le tiran los puntos.
- Facilitar los momentos de intimidad de la madre y el niño (tú también tendrás los tuyos) para que se cree un buen vínculo afectivo madre-hijo y se instaure bien la lactancia. Más adelante podrás (y convendrá que lo hagas) dar al bebé algún biberón de leche materna para que ella descanse.
- Practicar el método “padre-canguro”: te sientas con el bebé en tu torso, piel con piel, arropados, y le haces arrumacos. O le cargas en la mochila ventral y sales a pasear.
- A diario, quedarte tiempo a solas con el bebé y, cuando sea posible, un día entero. Es la prueba de fuego y sirve para entender que ella sí trabaja, aunque esté de baja.

¿Lo sabías? Se ha demostrado que los hijos de padres implicados en la crianza presentan a los 9 meses un desarrollo más avanzado que el resto de los bebés.Y a los 5 años, los niños que tienen una relación de gran confianza con su padre son más populares, independientes y seguros.

Así que ya sabes, ponte manos a la obra, busca tiempo para tu nueva afición, estar con tu hijo, y conviértete para él en una figura de apego, alguien en quien puede confiar.

Y si aún te preguntas si serás un buen padre, mejor te lo dirá tu hijo algún día con un “te quiero, papá”.

(Descubre cómo os beneficia tu vinculación temprana y cómo encontrar tiempo para tu bebé. Sigue leyendo.)

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Papá, tu vinculación temprana os beneficia a los tres

El hecho de que tú consigas anudar pronto el vínculo de amor con tu hijo, a base de contacto, roce y cariño, tiene beneficios para toda la familia.

Ventajoso para el bebé

Tendrá dos “figuras de apego” que le miman, hablan, cuidan y alimentan cada una a su modo. Esta diferencia en el trato le beneficia. Y gracias a tu vinculación temprana, será más fácil que luego entren en su vida otras figuras de apego: los abuelos, la niñera, algún amigo fiel, su profe...

Genial para tu pareja

Contará con alguien a su lado en quien puede confiar y de quien recibe ayuda y mimos (también los necesita ella, no solo el niño).

Bueno también para ti

Ser capaz de cuidar al bebé tan bien como la madre, pero con tu estilo de padre, te hará sentirte útil y más implicado con la familia.

(Descubre aquí algunas novedades literarias para el padre que te pueden interesar.)

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Papá, encuentra tiempo para estar con tu bebé

Más que la cantidad (aunque también es necesaria), importa que sea de calidad: que te guste estar con él y pongas toda tu atención.

Tienes una cita con tu hijo

En tu trabajo, además de considerar la posibilidad de coger reducción de jornada, acuerda un horario que te permita ser un padre responsable. Y a los “ladrones de tiempo” diles que tienes una cita con tu hijo.

Reparte las horas con la madre

Por la mañana, por la tarde o los fines de semana, fijad unas horas en las que tú te haces cargo del niño.

Busca una actividad compartida

Apúntate en alguna actividad como natación para bebés (aunque sólo haya mamás), grupo de masajes, de juegos... O anímate a crear tú esa actividad con otros padres.

Tiempo para ti y para vivir en pareja

Conserva algunas aficiones y amigos, no te aísles (ni tampoco ella). Necesitáis autoestima para transmitirla al niño. Y planead algo para vosotros dos.

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Lecturas que te ayudarán

Para leer más: buenos libros para el padre de publicación reciente.

“Vas a ser papá. El embarazo semana a semana. ¿Qué le pasa a tu chica? Compréndelo”, de Mario Guindel. Con muy buen humor e información práctica. Ed. Pirámide, 2013, 21 €.
“La guía del padre. Todo lo que debes saber sobre el embarazo, el parto y el primer año en familia”, de Robert Ritcher y Eberhard Schäfer, “coach” en preparación al parto y en convivencia familiar. Ed. Medici, 2013, 28 €.
“¿Donde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista”, de Carolina del Olmo. Una reflexión sobre la falta de apoyo social a los papás. Ed. Clave Intelectual, 2014, 15 €.
El reto de ser padres”, de Joseph K. Freud. Los temas más importantes de la paternidad desde el prisma del psicoanálisis. Ediciones B, 2013, 15 €.
“El factor papá”, de Richard Fletcher. La influencia del padre en el desarrollo del niño en los primeros años. Ed. Sirio, 2011, 13 €.

(Más reseñas de libros para padres y madres en Crecer Feliz)

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