El gateo en bebés: hitos y beneficios

Es un buen ejercicio para el desarrollo motriz. Así que, si notas a tu bebé con ganas de intentar a gatear...¡anímale a lanzarse!

 

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Comienza a gatear

Parece tan normal: un día el bebé empieza a gatear. Sin embargo, a este logro le preceden ¡una multitud de aprendizajes! Desde que nace, el niño aprende cada semana a utilizar nuevos músculos: primero eleva la cabeza, luego empieza a mover los brazos, después el tronco y por último controla las piernas.

Todos los bebés siguen este orden, aunque cada uno a su ritmo: así, algunos levantan la cabeza nada más nacer y otros lo hacen a las 8 semanas. En cuanto al gateo, lo suelen aprender entre los 8 y los 11 meses.

El control, de la cabeza a los pies

Como el desarrollo motriz en los primeros meses va de la cabeza a los pies, los músculos de los brazos son más fuertes que los de las piernas. Por eso al principio el bebé “gatea” sólo con los brazos (se arrastra) y sin querer se desplaza hacia atrás, ya que es la fuerza de las piernas la que le permite avanzar.

Esto puede resultarle frustrante cuando su intención es coger un juguete que tiene a la vista, del que se aleja a su pesar. Pero como el niño es curioso y no deja de intentarlo (si los padres le ponen en esta postura a diario), entrena los músculos de sus piernas y éstos se van fortaleciendo. Y así llega un día en que, con la tripa aún pegada al suelo, el pequeño avanza apoyándose en los antebrazos y empujando con las rodillas. Es una forma de gateo algo primitiva, pero le sirve para desplazarse.

Con ello no sólo amplía su campo de visión, también desarrolla la sensación de su cuerpo (en el primer medio año no dispone de esta sensación: cuando le tocas, no sabe bien dónde lo haces, ya que su cerebro aún debe aprender a distinguir los estímulos sensoriales). Siendo más consciente de sus brazos y piernas, pronto aprende a dirigirlos. Ya no tardará mucho en levantar el culito y el tronco y podrá desplazarse “a cuatro patas”, con las manos y las rodillas. ¡Ha empezado la fase del auténtico gateo!

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Las diversas formas de gatear

Normalmente el bebé gatea de forma simétrica: adelanta una mano, luego la rodilla del lado contrario, después la otra mano y a continuación la otra rodilla. Pero hay bebés que gatean de lado, adelantando una mano y una pierna y arrastrando el resto del cuerpo; o sentados, a golpes de culete; o metiendo una pierna debajo de las nalgas y utilizándola a modo de remo.

Cuál es el mejor sistema

Todas las formas de gatear son normales y aceptables (lo que importa es que pueda moverse), pero hacerlo con movimientos alternos y simultáneos es lo mejor. El bebé que se desplaza con su culito no ejercita igual los músculos de las piernas, lo que retrasa el momento del aprendizaje de la marcha. Y el que arrastra una pierna al desplazarse, no practica con los músculos de ésta.

Con el gateo simétrico, al alternar los movimientos de izquierda y derecha, los músculos de ambos lados de la espalda se ejercitan igual, sin sobrecarga en ningún lado, lo que contribuye a que el niño tenga la columna vertebral recta y, probablemente, de mayor no sufra dolores de espalda.

No está de más que preguntes al pediatra si hay algún motivo por el que tu bebé gatea de forma asimétrica. Si no lo hay, puedes influir algo en su modo de gatear con este ejercicio: colócale con las manos y las rodillas en el suelo (la posición del gateo), ponte detrás de él o a su lado y mueve suavemente sus caderas. Agranda este movimiento cada vez algo más. En un momento dado, el bebé tendrá que poner una mano delante para mantener el equilibrio. ¡Así se empieza!

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Claves para favorecer el gateo

Si tu peque está empezando a gatear, toma nota de los consejos que ofrecen los expertos. Le ayudarán tanto en su desarrollo muscular como en su autonomía.

- A partir de la cuarta semana, ponle de vez en cuando boca abajo, a ratitos (¡ojo!, nunca para dormir). Coloca sus codos debajo de su pecho, para que levante el tronco.
- Procura que no esté sentado en su sillita más de 30 minutos. Alterna estos momentos con otros en los que esté tumbado boca abajo. Cada postura estimula de modo distinto su motricidad.
- Túmbate y ponle sobre tus rodillas o sobre tu vientre para que “gatee” por encima de tu cuerpo.
- Desde el quinto o sexto mes, ayúdale a darse la vuelta, de boca arriba a boca abajo: estírale el brazo del costado sobre el que va a girar y empuja el otro brazo, junto con la pierna, para acompañar el movimiento. A veces un pequeño empujoncito ya es suficiente.
- Sitúa su juguete favorito o su chupete ante su vista, pero a cierta distancia; así tendrá que arrastrarse o gatear para cogerlo. Al principio, empuja con tus manos en las plantas de sus pies para que pueda avanzar un poco.
- Deja que el niño adopte otras posturas con tu ayuda, como sentarle o ponerle de pie (cuando le estés cambiando, cuando le tengas en tu regazo...). De este modo entrena sus músculos y aprende a disfrutar de esas otras posturas.
- Si tu hijo gatea de forma asimétrica o arrastrando su culito, ponte a su lado y gatea junto a él. Es posible que te imite.
- Instala en el salón un “túnel” hecho con una caja de cartón, y anímale a atravesarlo a gatas.
- Si el suelo de casa es resbaladizo (de parqué, cerámica, etc) pon una alfombra grande. Verás como sí gatea sobre ella.

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Acondiciona tu casa

Desde el momento en que tu bebé puede desplazarse por su cuenta, debes acondicionar la casa a prueba de niños:

- Aunque aún no sepa rodar sobre sí mismo, no le dejes jamás solo en un lugar elevado (el cambiador, la cama...), porque aprenderá a hacerlo un día, sin previo aviso.
- Cuando gatee, pon protecciones en las escaleras, ventanas, balcones, enchufes, esquinas... Vigila que no haya cables de electricidad sueltos.
- Cuidado con las sillas y estanterías inestables, pueden volcarse si el niño trepa apoyándose en ellas.
- Prescinde de manteles que cuelguen de la mesa y ten cuidado con el cable de la plancha, el niño puede tirar de ellos y lo que esté encima se le caerá en la cabeza.
- Elimina o protege las plantas tóxicas (hiedra, adelfas, azalea...) y evita el acceso a objetos peligrosos, como mecheros, cerillas, ceniceros, pilas, instrumentos cortantes, productos de limpieza, medicinas...

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¿En qué etapa del gateo está mi bebé?

El gateo es un proceso largo en el que cada paso es un logro. Mira en que fase se encuentra tu bebé.

- Antes de 8 semanas. Tumbado boca abajo, levanta la cabeza y la sostiene en alto un ratito.
- Entre 2 y 4 meses. Tumbado boca arriba, agita los brazos y las piernas, una preparación para el gateo.Tumbado boca abajo, eleva la cabeza y el pecho, apoyado en los antebrazos.
- Entre 4 y 6 meses. Tumbado, rueda para darse la vuelta, primero de boca arriba a boca abajo, más tarde en ambas direcciones. Algunos bebés se desplazan de este modo, dándosela vuelta repetidamente.
- Entre 6 y 8 meses. Sentado en el suelo, aprende a mantener el equilibrio apoyando las manos delante y luego sin necesidad de apoyo.Tumbado boca abajo, se arrastra sobre la barriga, apoyando los antebrazos y empujando con las rodillas.
- Entre 8 y 10 meses. Sentado en el suelo, sitúa las manos delante y se pone a gatas o se desplaza sentado, con el culete.Aprende a gatear, apoyando las palmas de las manos y las rodillas y levantando el culito y el tronco, y lo hace con rapidez.
- Entre 10 y 12 meses. Gateando, puede recoger objetos, rodear obstáculos, subir escalones...Consigue ponerse de pie agarrándose a algo. Aprende a dar los pasos y puede caminar sujetándose a los muebles o cogido de tus manos.
- Entre 12 y 16 meses. Aprende a mantenerse de pie sin apoyo, a incorporarse y sentarse sin necesidad de ayuda y a caminar solo. Aunque sepa andar, sigue gateando, sobre todo cuando quiere ir rápido.

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¿Y si se salta esta etapa?

Se calcula que uno de cada seis niños se salta la fase del gateo. A veces la causa está en que el pequeño se pone de pie muy pronto, antes de descubrir esta forma de desplazarse, y una vez que mira el mundo desde esa posición, tiene menos alicientes para bajarse al suelo.

Pero hay más motivos. El desarrollo motriz está influido por varios factores: la genética (si vosotros aprendisteis pronto a andar, vuestro hijo seguramente también lo hará), el peso del niño, su carácter y, sobre todo, el ejercicio que hacen con él los padres y las posturas en las que le colocan. Éstas han cambiado desde hace una década, cuando los pediatras empezaron a aconsejar acostar al bebé para dormir siempre boca arriba.

Esta medida esencial, que ha reducido los casos de muerte súbita en la cuna, ha provocado (según estudios de la Universidad Libre de Ámsterdam) que el desarrollo motor se haya retrasado: si antes los bebés se ponían de pie sin apoyo a los 11,5 meses, ahora lo hacen a los 12,5 meses. Y, aunque en esto no tenemos estadísticas, es seguro que son menos los bebés que gatean.

Los pediatras confirman que los músculos de la espalda, los brazos y las piernas de muchos niños de 9 meses no están lo bastante fuertes como para gatear. Y es que el bebé tumbado boca arriba ejercita menos estos músculos. Es la postura boca abajo la que los estimula.

A ello hay que añadir que hoy los bebés pasan mucho tiempo en la hamaquita, también boca arriba. Así, es comprensible que no encuentren ningún placer en permanecer tumbados boca abajo, ya que en esta postura se reduce su campo de visión, al no tener fuerza para mantener elevada la parte superior del cuerpo. En cambio, si los padres ponen al niño boca abajo a menudo (a ratitos cada vez más largos, pero, ojo, nunca para dormir), es muy probable que descubra el placer de gatear.

No imprescindible, pero sí muy positiva

Podemos concluir que el gateo es una fase no imprescindible, pero sí muy beneficiosa para el desarrollo motriz. Los bebés que gatean adquieren antes autonomía y no por ello tienen que empezar a caminar más tarde: desde esta postura, el pequeño se pone de rodillas y se alza en pie, sujeto a algún punto de apoyo. Y una vez adquirida esta habilidad, no hay nada que le encante más.

¡Ha llegado otra etapa!

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