Cada avance del bebé, en su momento

Sujetar la cabeza, darse la vuelta, sentarse, empezar a andar... poco a poco, a medida que tenga más fuerza y madurez, tu hijo irá adquiriendo estas habilidades hasta convertirse en un campeón.

 

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Cada bebé va a su ritmo

Los bebés no nacen con sus habilidades motoras desarrolladas, todo lo tienen que aprender. Sin embargo, sí poseen una serie de reflejos innatos sorprendentes. Por ejemplo, ante un ruido o un movimiento brusco, el bebé recién nacido se asusta y abre los brazos y las piernas como si temiera caer de espaldas; es el reflejo de Moro o de sobresalto, heredado de nuestros ancestros arbóreos.

Igualmente, si ponemos un dedo en la palma de su mano, cierra el puño y lo aprieta con fuerza, por el reflejo palmar. Y si tocamos la planta de su pie, encoge los dedos, por el reflejo plantar. Además, si acaba de nacer, al sostenerlo en vilo con sus pies tocando una superficie plana tenderá a echar los pasos, por el reflejo de marcha.

En realidad estos y otros movimientos involuntarios se pierden pronto, unos en días, otros en semanas o meses, y son reemplazados por las conductas intencionadas que el niño va aprendiendo.

Tú, sin forzarle, puedes favorecer estos aprendizajes. Eso sí, no le compares con otros niños, cada uno es distinto. Aunque la secuencia del desarrollo es la misma en todos, el momento de adquirir estas habilidades puede diferir algunos meses de uno a otro.

Niños que van más despacio

Cada niño va a su ritmo, no debes preocuparte si el tuyo tarda algo más que otros en desarrollar sus habilidades motoras. Sí existen unos tiempos orientativos en los que se alcanzan estos hitos y casos en los que puede existir un leve retraso en el desarrollo:

- En bebés prematuros debe corregirse la edad (si el niño nace en febrero y le tocaba nacer en mayo hay que contar su edad desde mayo). “Se debe considerar la edad corregida (cuándo tendría que haber nacido) y no la cronológica (fecha real de su nacimiento) hasta los 2 años”, aclara la neonatóloga Sofía Salas.
- Otros bebés que también pueden tardar un poco más en adquirir estas habilidades son los que han tenido alguna enfermedad que les ha obligado a estar hospitalizados. “Un niño que ha sufrido una enfermedad crónica puede llevar un retraso en su desarrollo si ha permanecido mucho tiempo en cama o en el hospital sin moverse lo necesario”, explica la neonatóloga.
- Los bebés más gorditos también pueden presentar un retraso mínimo, ya que a causa de su peso, les es más difícil moverse y ejercitar los músculos. “Hay que evitar el exceso de peso por muchas razones. Y, entre otras, porque impide alcanzar los hitos motores a la edad adecuada”, indica la especialista.

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De levantar la cabeza a voltearse

Con 1 mes de vida, si le tumbas boca abajo, verás cómo tu hijo intenta despegar la nariz de la superficie para respirar. Alrededor de los 2 meses levanta unos segundos la cabeza, y con 3 meses se apoya sobre los brazos y mantiene la cabeza erguida durante un rato. Poco después, cuando sus músculos adquieren fuerza, comienza a voltear, un hito importante.

“Favorece la coordinación y es fundamental para todo su desarrollo motor posterior, como sentarse, caminar... Por eso es necesario que el bebé voltee”, explica Sofía Salas, neonatóloga en el Hospital La Paz, de Madrid.

A los 3-4 meses, si le tumbas de costado, puede girarse para ponerse boca arriba. Y hacia los 5 o 6 meses, estando boca arriba, es capaz de darse la vuelta y colocarse boca abajo.

Cómo ayudar al bebé

No lo tengas todo el día tumbado en la hamaca boca arriba. A partir del mes de vida es bueno colocarlo de vez en cuando boca abajo (¡cuidado!, nunca para dormir), para que ejercite los músculos del cuello.

También puedes tumbarlo y ponerlo sobre tu tripa, para que gatee sobre ti. Hacia el quinto mes de vida puedes ayudarle a voltear: ponlo boca arriba, estírale el brazo del costado sobre el que va a girar y empuja suavemente el otro brazo y la pierna correspondiente para acompañar su movimiento hasta la posición boca abajo.

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Mantenerse sentado

A los 7 meses suele mantenerse sentado sin recostarse, pero necesita apoyar las manitas delante y curvar la espalda para no caerse (posición de trípode). Entre los 8 y los 9 meses el niño se mantiene sentado con la espalda recta y sin apoyo.

Cómo ayudarle

No debes obligarle a sentarse ni ponerle cojines alrededor para que comience a practicar esta postura, ya que forzarías su columna. “El niño sano es el que marca sus tiempos, no se le debe forzar a mantener una postura determinada antes de que haya alcanzado el desarrollo madurativo para conseguirla”, advierte la neonatóloga.

Sí puedes realizar algunas de estas actividades: túmbalo boca arriba, agárrale las manitas y tira suavemente de él; así le animas a levantarse levemente; también puedes sentarlo en tu regazo, mirando al frente y ligeramente recostado sobre tu pecho; si ya se sostiene sentado, puedes colocarlo en el suelo sobre una manta, con un apoyo firme en la espalda, y dejar a su alcance algún juguete para que lo manipule.

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Gatear, un buen ejercicio

El gateo no se considera un hito imprescindible para el desarrollo motor, aunque sí es muy beneficioso. “No todos los niños gatean, algunos pasan directamente a ponerse de pie y empezar a andar, lo que también es normal”, apunta la neonatóloga.

Pero es bueno que tu hijo gatee. Entre los beneficios del gateo hay que destacar que favorece el sentido del equilibrio y la coordinación de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro y que aumenta la autonomía y el campo de exploración del pequeño (puede llegar a más sitios, ver y tocar más cosas...).

Por regla general, el bebé aprende a gatear bien a partir de los 9 meses. Al principio (alrededor de los 7 meses) lo que hace es reptar, arrastrarse con la tripa pegada al suelo, ya que aún no tiene la suficiente fuerza en las piernas. De ahí que muchos bebés comiencen a reptar hacia atrás, hasta que aprenden el movimiento. En poco tiempo logrará avanzar apoyando sus antebrazos y empujando con las rodillas. El siguiente paso es levantar el culete y el tronco para desplazarse a “cuatro patas”.

La mayoría de los bebés gatean de manera simétrica: adelantan una mano, luego la rodilla del lado contrario, después la otra mano y seguidamente la otra rodilla. Pero algunos tienen otras formas de gatear y están dentro de lo normal. Por ejemplo, sentados, de manera que avanzan a culetazos; o colocando una pierna bajo el culete. De todos modos, si te parece que tu pequeño gatea de una manera extraña o “incorrecta”, para quedarte tranquila consúltalo con el pediatra.

Cómo ayudarle

A partir de los 6 meses túmbalo un ratito a diario boca abajo sobre una manta en el suelo, así tendrá la oportunidad de iniciarse en el gateo. Ejerce un tope con tus manos en la planta de sus pies si al reptar sólo consigue desplazarse hacia atrás. Pon sobre la manta, frente a él, alguno de sus juguetes favoritos: en su afán por cogerlo ejercitará los músculos de los brazos, las piernas y la espalda.

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Levantarse y dar pasitos

A los 11 meses puede ir de un mueble a otro, a corta distancia, a los 13 meses camina de la mano de un adulto y a los 14 da unos pasitos solo. El logro de caminar solo, sin apoyos, lo alcanza alrededor de los 15 meses.

Todos siguen esta secuencia, aunque las edades varían. Lo importante es que todos los niños sanos caminan antes de los 18 meses y cuando lo consiguen se vuelven más autónomos, más sociables y su universo se amplía.

Cómo ayudarle

Cuando empiece a dar sus primeros pasos, acondiciona tu casa para evitar accidentes: restringe el acceso a sitios peligrosos, retira las alfombras que pueden hacerle tropezar, acolcha las esquinas de los muebles y quita de su alcance adornos y objetos con los que pueda hacerse daño.

Para animarle a soltarse a andar, ponte frente a él a poca distancia y dile que vaya hacia ti. También puedes colocar los muebles del salón formando una especie de corralito, así tendrá más puntos de apoyo y perderá el miedo. Lo que no debes hacer es utilizar el tacatá antes de que comience a caminar: ni sus músculos ni su cerebro están preparados. “Su uso es desaconsejable en general, ya que le obliga a caminar de una forma anómala”, sostiene la neonatóloga.

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Cuándo hablar con el pediatra

La edad de adquisición de las habilidades motoras es variable, dentro de unos márgenes de normalidad. Si crees que tu hijo no realiza bien los avances o que está fuera del margen que te señalamos, coméntaselo a su pediatra, que le hará un estudio completo para descartar cualquier problema.

- Sostener la cabeza. Suelen lograrlo a los 3 meses. Consulta si no lo ha conseguido a los 6 meses.
- Voltear. Logran este movimiento hacia los 5 meses. Avisa a su médico si a los 8 meses aún no lo hace.
- Sentarse. Entre 6 y 9 meses. Si con 9 meses no lo hace, avisa al médico.
- Gatear. A los 8-10 meses. Que se salten esta etapa también es normal.
- Ponerse de pie. Entre 8 y 12 meses.Consúltalo si a los 12 meses no se pone de pie con ayuda o con apoyo.
- Caminar. Suelen empezar entre los 12 y los 18 meses; si a partir de los 18 meses no lo ha conseguido, hay que informar al médico.

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¿Y su motricidad fina?

Los principales avances serán los siguientes:

- Abrir las manitas. Hasta los 2 meses suele tenerlas cerradas. Hacia los 3 meses las abre y se entretiene mirándolas. Para favorecerlo, hazle caricias en la palma de la mano y no le interrumpas cuando esté concentrado observándolas.
- Sujetar un objeto en la palma. Lo aprende hacia los 3 meses (lo mantiene unos segundos) y lo domina hacia los 4-5. Con 4 meses ya lo sujeta y se lo lleva a la boca, con 5-6 meses lo pasa de una mano a otra y con 7-8 meses golpea con el objeto en la mesa. Para favorecerlo, proporciónale objetos pequeños (pero no tanto que se los pueda tragar), ponle en su gimnasio infantil o en su manta de actividades, dale el chupete en la mano y no en la boca...
- Alcanzar y coger un objeto. Lo intenta desde los 4-5 meses y lo consigue hacia los 6-7 meses, al coordinar la vista y la mano. Hacia los 7-8 meses aprende a soltarlo. Para impulsar este avance, cuelga en su cuna o trona objetos que pueda manotear, juega con él al “toma y dame” y recoge y devuélvele el juguete que arroja al suelo.
- Hacer la pinza con el índice y el pulgar. Entre los 9 y los 12 meses aprende a anteponer estos dos dedos para coger objetos pequeños. Favorecerás este avance si le dejas comer cosas con los dedos (trocitos de fruta, guisantes, jamón York...) y si juegas con él a tratar de coger algo pequeño, como un grano de arroz.

Cuándo consultar

Si con 3 meses mantiene las manos cerradas, si a los 6 meses no se lleva las manos a la boca o no sujeta objetos, si a los 9 meses no los pasa de una mano a otra y si a los 12 meses no hace la pinza.

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