Bebé con equilibrio emocional = bebé feliz

Para que vuestro pequeño se convierta en una persona autónoma y feliz, es importante que crezca con equilibrio emocional. Así podéis ayudarle a alcanzarlo.

 

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Jugad todos los días con él

Olvidaos de la agenda y el teléfono y centraos simplemente en eso. Sugerid a los hermanos, si los hay, que se unan a vosotros.

De este modo el peque de la casa aprende a convivir, a compartir, a contar con su familia...

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Cread un ambiente relajado en casa

Ya sabéis que, aunque el bebé sea pequeño, percibe perfectamente el ambiente que le rodea y es muy sensible a los diferentes estímulos que hay en él.

Prestad atención al tono que usáis al hablaros, al volumen de la tele, al exceso de visitas...

Del mismo modo, recordad que es importante que su habitación sea un lugar de descanso. Pintadla con tonos suaves y no pongáis demasiados juguetes en ella o se agobiará.

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Lograd que os sienta siempre cerca

Para muchos bebés, la hora de dormir se hace cuesta arriba porque no les gusta estar lejos de sus papás.

Una buena idea para lograr que cuando esté en su cuna se sienta acompañado, es dejarle un pañuelo que huela a mamá.

Y, por supuesto, atendedle cuando llore. Sentir que sus padres están ahí cuando los reclama y que satisfacen sus necesidades es esencial para su equilibrio y su seguridad.

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Habladle mucho

Sí, incluso aunque sea todavía muy pequeño, contadle lo que estás haciendo, explicadle algo que os gusta...

Aunque todavía no pueda entender el significado de vuestras palabras, captará vuestro mensaje a través de vuestros gestos manuales, muecas y tono de voz.

De este modo sentirá que os importa y notará que le queréis, lo que aumentará su confianza en vosotros y en el mundo que le rodea.

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Seguid una rutina

Es importante aplicarla cada día en las actividades cotidianas, sobre todo en las horas previas a acostarle.

Una buena idea: comenzar con un baño relajante, seguir con la toma en un lugar tranquilo, dedicar luego un rato a mimos y caricias y acostarle con calma y tranquilidad.

Esta rutina le proporciona una agradable sensación de seguridad, que es básica para su equilibrio emocional.

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No le cojáis si estáis nerviosos

Esperad a calmaros para hacerlo. Los bebés son especialmente sensibles al estado emocional de sus padres y si le cogéis en plena crisis, en breves instantes le transmitiréis vuestro malestar.

Lo mejor es que si alguno de los dos está molesto, enfadado o muy cansado sea el otro el que atienda al bebé.

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