Preparados, listos... ¡a la guardería!

El verano se acaba y llega el momento de instaurar nuevas rutinas en la familia. Organizarse para llevar al niño a la escuela infantil es una tarea que os hará pensar y sentir muchas cosas. ¿Estáis todos preparados?

 

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¿Habéis elegido el centro?

Tanto si vuestro hijo es un bebé de pocos meses como si es ya un niño de 2 añitos “bastante” independiente, llevarle a la guardería será todo un acontecimiento en vuestras vidas.

Tendréis que decirle adiós, dejarle en ese lugar “extraño” cada día durante un tiempo que os parecerá una eternidad…

El trance puede resultaros duro, por eso debéis prepararos y saber cómo será, para mostraros tranquilos, animados y seguros, algo que vuestro hijo percibirá y agradecerá.
Si no tenéis plaza en una escuela infantil pública, aún podéis reservarla en una privada.

Pedid cita y visitad el centro para ver qué sensación os causa. Conocer al equipo docente y las instalaciones es fundamental para elegir.

Una vez tomada la decisión, ya podéis acercaros con el niño para que se vaya familiarizando con su futura guardería.

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Requisitos que le pedirán

Preguntad a los educadores qué esperan que el niño sea capaz de hacer a su edad. Reflexionad sobre estos puntos:
• ¿Qué ritmo lleva? Si hasta ahora se levantaba tarde, tendréis que habituarle a madrugar. Hacedlo ahora, no esperéis al primer día de cole.
• ¿Toma pecho? Empieza a darle en biberón algunas tomas (pueden ser de tu leche, extraída) para que no le suponga un problema comer cuando no estáis cerca.
• ¿Acepta nuevos cuidadores? Empezad a dejarle con otras personas de vez en cuando, para que no os extrañe tanto. Esto es especialmente importante en torno a los 8 meses, cuando muchos bebés sufren la “crisis de los extraños” (miedo a los desconocidos).
• ¿Bebe en vaso y usa cuchara? Os lo pedirán a los 2 años.
• ¿Aún usa pañal? Si va a ir a la clase de 3 años, en muchos centros os pedirán que se lo quitéis antes de empezar. Puede ser complicado, lo ideal es que os pongáis manos a la obra con tiempo y que no perdáis la paciencia.

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Hablad con vuestro hijo

Es bueno que le expliquéis lo que va a pasar. Hacedlo incluso si es un bebé, porque aunque no os entienda, estas conversaciones refuerzan el vínculo entre vosotros y hacen que crezca en él la sensación de seguridad.

Presentadle la situación desde un punto de vista positivo, maximizando todas las cosas buenas que se va a encontrar y minimizando el hecho de que estará sin vosotros. Si ya es “mayor”, llevadle a la guardería para que la vea, preguntadle qué le parece, buscad juntos las ventajas...

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Su primer día en la guarde

Es un momento muy especial para todos. Organizaos para disfrutarlo y recordarlo con cariño. La clave: ir sin prisas.
• Salid con tiempo. Dejad todo listo la noche enterior, madrugad para ir sin agobios y desayunad con tranquilidad.
• De camino al cole. Habladle de cosas bonitas, cantad, haced bromas… Crear un clima positivo le ayudará a afrontar la separación con mejor humor y más tranquilo.
• Llegad un poco antes. Si os quedáis un ratito con él, hablando con los cuidadores, jugando con los juguetes o comentando lo que hacen los otros niños, se tranquilizará.
• La despedida, breve. Sin mucha ceremonia, basta una frase y un abrazo. No mostréis pena. Decidle siempre que vais a volver y cuándo (no la hora, pues no lo entenderá, sino “cuando hagas la siesta”, por ejemplo).
• ¿Y si llora? Dadle un tiempo extra, llamad a un cuidador y jugad a algo los tres, para que esté entretenido y confiado. Cuando le notéis más tranquilo, despedíos y marchaos sin dramas, con una sonrisa.

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Un tiempo de prueba

Para que se adapte mejor podéis hacer varias cosas:
• Empezad poco a poco. Llevadle sólo unas horas, dos o tres, en la primera semana, para que se vaya acostumbrando y la separación sea paulatina y más sencilla.
• Dejadle “en compañía”. Elegid un juguete para que se lo lleve, un peluche que le dé seguridad cuando lo abrace.
• Dadle ánimos. Felicitadle cuando le vayáis a buscar por lo mayor que ha sido. Preguntad a los cuidadores qué ha hecho y comentadlo con él de vuelta a casa.
• Atentos a sus reacciones. Si notáis que le cuesta adaptarse, hablad con los cuidadores para buscar juntos una solución. Repasad las pautas anteriores y esforzaos para convencerle de que ir a la guarde es una experiencia agradable.

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Buena comunicación

Mantener una comunicación fluida con el personal de la guardería y estar bien informados de lo que hace vuestro hijo (cómo/cuánto come, si se echa o no la siesta, si juega, si se porta bien…) también os tranquilizará.

En la actualidad es frecuente que los cuidadores y educadores de las guarderías escriban sus  observaciones en una agenda o las manden por e-mail a los padres.

Es importante que la comunicación vaya en las dos direcciones. Si observáis que el peque tiene un comportamiento extraño o diferente, hablad con el personal del centro para saber si le ha pasado algo allí. Y contad en la guardería cosas que hace vuestro hijo en casa, para que le conozcan mejor.

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¿Qué llevará en su mochila de la guarde?

Para saber qué conviene meter en ella, hablad con el centro. Además, estas pistas os ayudarán.
• Recordad que debe ir con ropa cómoda, que le permita libertad de movimientos. Elegid prendas que sean fáciles de poner y quitar para hacerles las cosas sencillas a los cuidadores.
• Atención a sus zapatos, que no le queden mal de talla. Algunos centros piden que los niños lleven unas zapatillas de andar por casa y las dejen allí, para que estén más cómodos y no pisen el suelo con las suelas sucias.
• Meted una muda completa. En su mochila siempre debe haber una (etiquetada con su nombre).
• Preguntad en la guardería si tenéis que llevar pañales, toallitas, pañuelos de papel, etc.
• Si padece alguna enfermedad crónica, tendréis que llevar cualquier medicamento que el niño deba tomar
en el centro, aunque no en la mochila de cada día, porque lo más probable es que lo guarden allí.

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¿Os sentís culpables?

Aunque es normal sentirse así, evitad caer en dramatismos, que no son buenos ni para vosotros ni para él.
• Hablad con otros padres. Os permitirá desahogaros, relativizar y añadir buen humor a la situación.
• Calibrad las ventajas para el niño. Aprender a estar sin vosotros y tratar con los educadores y con otros niños le ayudará a evolucionar desde el punto de vista afectivo, social, físico y mental.
• Pensad en vosotros. A pesar del mal trago que os supondrá al principio, en cuanto os habituéis a esta nueva vida apreciaréis las ventajas de tener tiempo para “reconectar” con el mundo adulto.

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