9 cosas que te unen (aún más) a tu hijo

Pon en práctica estas ideas y actividades en el día a día con tu hijo. Contribuirán a uniros todavía más y le harán feliz. Te lo aseguramos.

 

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Crear el "rato de reír"

Puede que las rutinas del día a día y el trabajo os impidan dedicar a vuestro hijo todo el tiempo que os gustaría. Pero sacar un ratito a diario para una actividad tan simple como reír juntos mejorará su estado de ánimo (y el vuestro) y reforzará el vínculo afectivo que os une.

Podéis llamar a este momento el “ratito de jugar a reír”; seguro que vuestro hijo lo espera con ganas porque es algo que le anima y le vuelve más optimista.

Probad a haceros cosquillas, a cantarle alguna canción que sepáis que le hace gracia acompañándola con mímica, a poner caras raras ante el espejo... Y algo importante: cuando haga algo que os divierta (siempre que no sea un mal comportamiento), no dejéis de reíros con él. ¡Subirá muchísimo su autoestima!

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Comer en familia

Hacer al menos una comida al día con el pequeño y compartir el mismo menú (adaptándolo a su edad y sus necesidades, claro) es importante.

En primer lugar, porque logrará que asocie la comida con un momento positivo del día y que al veros comer a vosotros ponga menos problema para probar ciertos alimentos.

Pero además, porque podréis aprovechar este momento para hablar de forma relajada de cómo os ha ido el día, de lo que ha pasado, de esa peli de dibujos que ha visto en el cole... Será una forma excelente de estrechar vuestra relación.

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Hacer algo juntos

Seguro que a vuestro hijo le encanta compartir nuevas experiencias con vosotros.

Una buena idea es que os apuntéis a alguna clase con él, por ejemplo a natación, a pintura... Descubrir que su papá y su mamá también pueden aprender cosas nuevas es genial para su autoconfianza y logra que se sienta más unido a vosotros.

Otra opción es fijar un día para practicar alguna actividad con él como montar en bici, patinar... Lo importante es que sea algo relajado, sin presiones, que hagáis solo por el mero hecho de divertiros juntos.

Ver que os implicáis con él y que le enseñáis lo que vosotros sabéis le reconfortará. ¡Estos momentos os unirán mucho!

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Jugar a que "él manda"

Una idea con la que seguro que se lo pasa bien: realizar alguna actividad en la que él pueda "mandar" (lógicamente, con vuestros límites).

Proponedle jugar a algo que se invente él o donde lleve las riendas y diga lo que vale y lo que no.

Esto reforzará su confianza y su autoestima y hará que paséis un rato divertido. Pero además, este juego no dirigido, en el que él y no vosotros decide cómo jugar, es muy positivo para enseñarle a tomar decisiones, fomentar su creatividad... Y os permitirá conocerle mejor.

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Superar retos juntos

Aprender a montar en bici, a nadar, lograr subirse a un tronco de un árbol... Acompañadle en estos retos y animadle a conseguirlos. Sentir que confiáis en él y que le apoyáis para que intente cosas nuevas eleva su ánimo y su autoestima.

Eso sí, no le forcéis a intentar algo si no quiere hacerlo (ya se animará cuando esté preparado). Pero si veis que está deseándolo y le da un poco de miedo (algo lógico) sí podéis darle un pequeño “empujoncito psicológico” para que se enfrente a su temor y descubra que puede lograr lo que quiere.

Afrontar nuevos retos ayuda además a los niños a ser más atrevidos y a superar más obstáculos.

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Cantar en compañía

Este momento de diversión os hará olvidar la rutina, eliminará el estrés del día y hará que os lo paséis genial. Y es que, ¿a quién no le gusta cantar y “hacer el loco” con el peque?

Además de compartir un buen rato, estaréis ayudándole a memorizar textos y le enseñaréis nuevas palabras para añadir a su vocabulario. Y si además bailáis de forma graciosa, conseguiréis que haga ejercicio físico y que se ría a carcajadas.

Seguro que se convierte en uno de sus momentos preferidos del día.

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Ver la tele en familia

A todos los niños les encanta ver la tele. Aprovechad los ratitos que le dejéis verla (ya sabéis que lo ideal es no superar la media hora diaria) para sentaros a su lado en el sofá y disfrutar con él de sus programas favoritos. Así sentirá que os gusta pasar el tiempo con él.

Además, podéis utilizar este momento para educarle (comentando lo que estáis viendo, diciéndole lo que os parece bien y lo que no...) y para preguntarle cosas de su día a día, de sus gustos, de sus amigos... que tengan relación con lo que ocurre en el programa. Es decir, para charlar y compartir vivencias.

¡Seguro que pasáis un buen rato juntos!

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Tener el "rato de buenas noches"

La hora de irse a dormir es un buen momento para que, tras un duro día de trabajo y colegio, compartáis las experiencias del día a día.

Una idea es instaurar el "ratito de buenas noches". ¿En qué consiste? En tumbaros a su lado en la cama durante diez minutos y aprovechar para mirar un cuento, preguntarle qué ha hecho en el cole y con quién ha jugado en el recreo, contarle algo divertido que os haya pasado...

Es importante que no habléis de nada que pueda agobiarle (dejad los temas "espinosos", como los deberes, para el día siguiente); es un rato para disfrutar juntos.

Eso sí, si veis que quiere contaros algo que le preocupa, escuchadle y hablad del tema con tranquilidad y con un tono positivo.  Esto le hará ver que confíais en él y que puede contar con vosotros para lo que necesite.

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Mantener buena relación de pareja

Por último, es importante que vuestro hijo os vea felices y que evitéis discutir delante de él. Si surge algún problema habladlo tranquilamente y sin levantaros la voz y si no os ponéis de acuerdo, dejad la conversación para un momento en el que él no esté.

Así se sentirá parte de un núcleo familiar sólido, lo que hará que crezca más seguro y confiado. Tened en cuenta que el pequeño os necesita a los dos por igual y veros discutir puede afectarle mucho.

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